1. La Soledad de los LLanos (Capitulo 8)


    Fecha: 20/01/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: Carlos Nagasaki, Fuente: CuentoRelatos

    ... que la artillería estuviera completa. Tadeo elevó su voz y con un grito ordenó alistarse para continuar con la misión.
    
    -¿y ahora que hacemos Gato?-
    
    -vamos a tumbar unas cuantas puertas de por aquí-
    
    -¿y si no encontramos al muchacho?..-cuestionó nuevamente Tadeo.
    
    - nos vamos a Veracruz...-
    
    ***
    
    AÑORANDO EL REGRESO
    
    VISITAS INCOMODAS
    
    -te estas desangrando de nuevo, ni siquiera te han cerrado las antiguas heridas que te curé
    
    ¿y ahora otra vez? El Doctor observó con recelo y enojo al muchacho herido.
    
    -pues sí, me tengo que cuidar más ¿verdad? -contestó el joven con una tímida sonrisa.
    
    Mientras atendía al enfermo el Doctor Zaragoza miró a la familia Sánchez y se aseguró de que no escucharan lo que iba a mencionar.
    
    -Los chismes corren muy rápido por aquí ¿sabías?... Por allí se escucha que un joven fuereño, y muy valiente según dicen, mató a Leobardo Rodríguez…. ¿si sabes quién es verdad?-
    
    -No, la verdad no se Doctor-
    
    -Era un bandolero, un ladrón, un asesino de por aquí que tenía muy asustada a toda la gente, pero, aun así, toda la tropa anda tras el que lo mató-
    
    -¿A si?-respondió fingidamente el muchacho.
    
    -Si… dicen que el asesino es joven, forastero, de vestimenta y acento norteño, tez aperlada... ¡y pide refugio con Don Felipe Sánchez! -Exclamó enérgicamente el
    
    Doctor.
    
    Ante el reclamo airado la familia dirigió su atención a ellos. Sin embargo el medico los tranquilizó.
    
    -todo está bien...-
    
    Enseguida susurró.
    
    -Mira ...
    ... muchacho, yo sé quién eres y que haces…. Si perjudicas a Don Felipe y a su familia te juro que yo mismo te traigo a la tropa-
    
    Segundos después dio su diagnóstico. Le recetó unas medicinas y reposo absoluto. Instantes después se marchó. Sin embargo, el herido joven logró alcanzarlo justo en frente de su carro.
    
    -¿Qué haces muchacho?..¿No ves que estas muy débil?-
    
    -Doctor, necesito hablar con usted-
    
    -¿Haber, de que quieres hablar?-
    
    -Mire, yo sé que usted se dio cuenta quien soy desde la primera vez que me vio, Yo lo respeto mucho, en verdad y sin mentiras, le tengo estima-
    
    -¿Y eso que?- contestó el medico
    
    -vale más que no se ponga bravo[3] conmigo Doctor, yo lo menos que quiero es perjudicar a Don Felipe, solo quiero agarrar fuerzas pa’ irme, pero si por allí sé que un Médico le dijo a la tropa sobre un fugitivo por estas tierras, se lo juro por mi madre santa que antes de que me cuelguen.. usted me va estar esperando en el cielo-
    
    -Claro que no nos vamos a encontrar, porque tú vas al infierno- respondió férreo el Médico.
    
    -Pa’l caso es lo mismo, usted se muere primero, ¿entiende?-
    
    Tras unos segundos de silencio. El Doctor comprendió la seriedad de las palabras. Asintió con su cabeza en señal de acuerdo.
    
    -Que le vaya bien Doctor- exclamó Luis.
    
    -¡La Cordada¡- replicó el Medico antes de irse.
    
    El joven frunció el ceño y pidió que se explicara.
    
    -¿qué me quiere decir con eso?-
    
    -¡te anda buscando La Cordada!- comentó el medico
    
    El corazón del ...
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