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EL COMIENZO
Fecha: 24/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Nando69x, Fuente: SexoSinTabues
... succionándolo a veces con suavidad y delicadeza para no hacerle daño, como otras veces lo hacía con fuerza haciendo que se retorciera en su lugar, que se quejara deliciosamente y se mordiera inocentemente pero con desenfreno los labios; mientras que yo disfrutaba indiscutiblemente de todo aquello como nunca sintiendo que llegaba a límite. — ¡Papá!. ¡Papá!. ¡Esto me gusta!. ¡Esto es rico!. ¡Esto es delicioso!. ¡Oh! ¡Papá! ¡Qué rico!. ¡Qué rico! —me gritaba desesperado mi niño, abriendo los ojos tras la primera oleada de placer, buscando los míos con desesperación. Lo sentía temblar parado frente a mí y se retorcía ante el placer ante la primera experiencia que mi boca y lengua le daba. —Si hijo, yo sé que te gusta. Disfrútalo mi pequeño porque eso es lo que quiero, que lo goces mi niño, que sientas mucho placer. Placer que yo mismo te voy a dar —me escuché decir con voz ronca y excitada. Santiago al escucharme y saber que tenía mi permiso, siguió gimiendo descontrolado, moviendo sus cadera inconscientemente al mismo tiempo que me tomaba con fuerzas por mis cabellos mojados, enterrándose más profundo dentro de mi boca. Yo lo seguía chupando con placer porque sus gritos me tenían volando de la excitación. Le estaba haciendo su primera felación a mi hijo y quería que ésta fuera fenomenal, que la recordara con placer, aunque en el fondo sabía que nada de aquello estaba bien porque yo era su padre, sin embargo; mi calentura y el deseo me cegaron completamente la razón, restándole ...
... importancia a eso, lo importante para mí en ese momento era enseñarle y darle el mejor placer a mi pequeño. Así que seguí chupándolo, lamiéndolo, besándolo y masturbándolo hasta que sentí que se orinó en mi boca. Esa vaina me terminó de joder, me puso tan cachondo que no desperdicié ni una gota de aquel chorro de orine y lo tragué como si del más delicioso jugo se tratara. Jamás en mi vida había hecho eso, sin embargo descubrí que no me dio asco porque era los fluidos de mi hijo lo que por mi garganta se deslizaba calientemente; aclarándome que ese acto era algo así como su primer orgasmo. Tanto me excitó saber que aquella lluvia dorada era la simulación de su primera acabada –ya que por su edad tan tierna él aun no podía eyacular semen- que sin siquiera tocarme, me corrí, borboteando cuatro chorros grandes de leche, allí arrodillado delante de mi hijo y sobre las baldosas mojadas. Un gemido casi animal se escapó de mi garganta haciendo que todo mi cuerpo se estremeciera, nublando mis sentidos por un momento. Él cayó sobre mi pecho sin fuerzas, respirando dificultosamente por la gran agitación de experimentar su primera masturbación y su primer orgasmo. Respirando igual que él, lo abracé acunándolo entre mis brazos sintiendo aun el corazón palpitarme aceleradamente. Despacio me senté en el suelo dejando que la suave lluvia de la regadera cayera sobre nuestros cuerpos y así comenzar a recuperarnos de la maravillosa experiencia que juntos acabábamos de tener. —Eso fue genial, ...