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EL COMIENZO
Fecha: 24/01/2021, Categorías: Incesto Autor: Nando69x, Fuente: SexoSinTabues
... cuenta lo suavecitos que eran. Eso me hizo sentir un corrientazo por todo el cuerpo. Mis manos comenzaron a temblar pero sus ojitos estaban clavados en mi como esperando a que continuara con lo que estaba haciendo, así que tragué grueso y seguí. Abarqué sus huevos con toda mi mano y se los apreté con mucha suavidad, dándole un tierno y sutil masaje que lo hizo estremecer y a mí me hizo gruñir del deseo. Y fue en ese momento donde todo se fue a la mierda, donde todo cambió para mi hijo y para mí. El sentir sus pequeños huevos en el hueco de mi mano, hizo que mi mente perdiera toda proporción, control y juicio. Dentro de mí explotó una lujuria jamás sentida. Verlo cerrar sus ojitos ante aquella caricia que su propio padre le estaba dando, me trastocó. El corazón comenzó a golpearme dentro del pecho frenéticamente acelerando mi pulso a mil kilómetros por segundo y mi pene comenzó a palpitar descontrolado, brotando como nunca el líquido pre seminal ante tan maravilloso espectáculo. Me encontraba loco de excitación, como nunca lo había estado. Esa no era la intensión inicial de lo que yo quería hacer, yo quería que él mismo fuese haciendo todo para que aprendiera y supiera qué hacer cuando estuviera solo, sin embargo; ya perdido en la lujuria y el deseo que me embargó, en ese morbo de estar masturbando a mi propio hijo, sin reparar en nada rodeé el tronco de su pequeño y duro pene con mi otra mano, y con delicadeza comencé a masturbarlo pero con ansias. Él se estremecía con ...
... cada suave movimiento que mi mano le daba, su hermoso rostro infantil e inocente de pronto se transformó por completo, desquiciándome más. Su boquita rosadita se entreabrió para dejar escapar pequeños gemidos que cándidamente soltaba, regalándole a mis oídos la música más placentera que en mi jodida vida había oído. Sus mejillas se sonrojaron y su pechito subía y bajaba en una respiración descontrolada. Volviéndome loco, trastornado de deseo. Ya yo me encontraba perdido ante todo aquel mar de emociones de lujuria y deseo, mi mente se le olvidó que aquel pene que mi mano masturbaba con perrería era el de mi propio hijo. El deseo ardía dentro de mí como una caldera, más todo se fue a la mierda cuando mis ojos divisaron en el pequeño hueco de su uretra, su primera gota del líquido transparente coronó aquel hermoso y rosado glande indicándome claramente que todo lo que le estaba haciendo lo tenía tremendamente excitado. Enloquecido del deseo y de querer más de mi propio hijo, abrí la boca y sin pensarlo metí su pequeño y rosado glande dentro de ella, paladeando con vehemencia aquel líquido resbaladizo y dulce que impregnó todas mis papilas gustativas; lo lamí una, dos y no sé cuántas veces más. Hambriento introduje todo su pequeño tronco dentro de mi cavidad bucal –me resultó muy fácil porque su pene aún era pequeño para la profundidad de mi boca- lo chupé como si del más delicioso helado se tratara. Desesperado y con lujuria me metía sus huevos completos dentro de mi boca, ...