1. Lara, una chica muy obediente (8)


    Fecha: 08/02/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... una súplica y entonces Eva la tomó del pelo para enderezarla y volvió a pegarle una y otra vez hasta que los ojos de la esclavita se llenaron de lágrimas que bañaron sus mejillas.
    
    -Por favor, señorita Eva… Por favor… -rogó Lara entre sollozos.
    
    -¡DESVISTE YA O SEGUIREMOS DÁNDOTE HASTA QUE LO HAGAS! –fue la impiadosa respuesta de la rubia.
    
    La reticencia de Lara no era otra cosa que miedo a la desfloración, a lo desconocido, a ese dolor que sabía iba a sufrir pero que no podía dimensionar, porque en realidad lo que estaba viviendo en manos del vejete y sus Amas la excitaba, la humedecía, estimulaba su masoquismo ya totalmente innegable. Ella era eso y lo aceptaba. Necesitaba como el aire que respiraba la férrea y perversa dominación de sus Amas, los castigos, las humillaciones, el sexo que le imponían con hombres como don Ramón y chicas como ellas y como Pepi y Ana.
    
    “Bueno –se dijo. -al fin de cuentas no ha de ser tanto el dolor del desvirgamiento si ninguna se ha muerto de eso” –y con paso algo vacilante avanzó hacia el conserje, le quitó los zapatos y las medias, le soltó la hebilla del cinto, corrió el cierre de la bragueta, tomó con manos temblorosas el borde superior de los pantalones y comenzó a bajarlos hasta ver la polla ya semi erecta que emergía por el costado izquierdo del calzoncillo y que hizo que los latidos de su corazón se aceleraran. Mientras completaba el descenso de los pantalones recordó cuando tuvo esa polla bien dura en la boca y la evocación ...
    ... hizo que se humedeciera aún más.
    
    -¡Venga, niña, apresúrate! –exigió don Ramón. –y un momento después ya estaba mostrando ante las tres su cuerpo de carnes blanquecinas, arrugadas y flácidas, sus escasos pelos en las piernas flacas.
    
    “No es lo que se dice un Adonis.” –pensó Lara mientras sus ojos lo recorrían de arriba abajo. “Pero me excita justamente por eso, porque es un viejo, un viejo asqueroso… Estoy enferma y no puedo hacer nada contra eso… Mis adoradas Amas me enseñaron a verme tal cual soy…” Animada por esa conciencia que acababa de lograr respecto de su condición le quitó al viejo la camisa y por último el calzoncillo, para lo cual tuvo que arrodillarse y en esa posición, con la polla ya erecta a centímetros de su rostro, tuvo que contener, con esfuerzo, la tentación de metérsela en la boca y mamarla hasta extraerle toda la leche que ella hubiera tragado con gusto. Pero la voz del vejete la sacó de sus fantasías:
    
    -Dobla la almohada en dos y échate de espaldas sobre ella. –le ordenó. Estaba doblando la almohada cuando Eva y Juani la tomaron de los brazos y la pusieron en la posición que había indicado el conserje. Esa intervención de sus Amas le hizo bien, porque la arrojó de lleno en su condición de esclava usada y sin decisión propia. Se sintió un objeto de placer que era colocado para el uso de quien lo deseaba. Carecía de la más mínima libertad, del más pequeño porcentaje de voluntad propia y eso la liberaba de culpas y de la pesada tarea de tener que elegir ...
«12...567...»