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Las desventuras de Elena (8)
Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... decisión sencilla. Una vez en su casa lo primero que hizo fue llamar a Wanda. Necesitaba imperiosamente compartir aquello con alguien, y la guardiana era la persona indicada. Le contó, agitada, su conversación con el Sumo Regente y al terminar le preguntó: -¿Es verdad todo eso, Wanda? -Por supuesto que sí, querida. No tengas ninguna duda. ¿Qué pensás hacer? -No lo sé todavía. La cosa me tienta, pero no lo sé. Esa noche durmió mal y en algún momento soñó con Elena en su celda. Tenía su cara pero cuerpo de perra y andaba en cuatro patas con un collar. Despertó presa de emociones violentas y encontradas, bañada en sudor y con la concha chorreando flujo. Por la mañana, desde la biblioteca, llamó al Sumo Regente: -Acepto. –dijo escuetamente. -Cuánto me alegra, Julia. Hable con Wanda y ella se encargará de poner en marcha el asunto. ............ -¿Wanda?... -Sí, querida, ¿cómo estás? -Bien. Llamé al Sumo Regente para comunicarle mi decisión. Acepto. Me pidió que te llamara. Hubo un breve silencio y después la carcelera dijo: -Perfecto, Julia. Ya mismo veré a la doctora Fuentes y ella se comunicará con el creador de esta maravilla para solicitarle las dosis. ¿Te aviso para que vengas cuando empecemos a inyectarla? Julia pensó un momento: -No. –dijo. Quiero verla cuando todo esté terminado. -Muy bien. Oíme, Julia, a la doctora le gusta tu hembra. ¿La autorizás si quisiera usarla? -Si, no tengo problemas. Es más, me excitará ...
... mucho verla en sus manos. Decile que yo podría ir al Club hoy a eso de las cinco de la tarde. -Bueno, querida, se lo digo. -Hasta luego. -dijo Julia y cortó la comunicación. Wanda sonrió y se encaminó rápidamente al consultorio. Llamó a la puerta y ya ante la doctora le dijo con tono excitado: -Escúcheme, tiene que llamar al laboratorio para que le traigan esas dosis. Tenemos a la primera candidata. La médica apartó los papeles que estaba leyendo y preguntó: -¿Quién es? -Elena, la esclava del Ama Julia. -Ah, qué bien. Ya mismo llamo. –dijo yendo hacia el teléfono. -Doctora. -Sí... -Hablé con el Ama Julia por usted. -¿Y qué te dijo? -Puede usarla, pero quiere estar presente, no por desconfianza hacia usted sino porque ver cómo la usa la excitará mucho. Me dijo que puede venir hoy a las cinco de la tarde. -Qué bien, Wanda. Te agradezco la gestión. Tráiganmela entonces esta tarde a esa hora, con su Ama. No tengo ningún inconveniente. –dijo la médica, y sonrió mientras comenzaba a marcar el número del laboratorio. -Cómo no, doctora, esta tarde a eso de las cinco la tendrá aquí. -Bañada y con enema. -Así la tendrá. –le contestó Wanda y salíó del consultorio para dirigirse hacia la cocina general, donde dos de las bestias preparaban el desayuno para las esclavas. -Vamos, vamos, animales, ¿les falta mucho? Una de ellas negó con la cabeza y Wanda le pegó con la palma de la mano en la nuca. -¿Qué? ¿no sabés hablar, grandísima ...