1. Las desventuras de Elena (8)


    Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... estúpida?
    
    -Perdón, señorita, no... ya estamos terminando...
    
    Contestó la sierva, morena de unos cuarenta años y con algunos restos de una antigua belleza.
    
    Poco después Wanda trasladaba las dos primeras bandejas. Quería dejar a Elena para el final, a fin de poder divertirse un poco con ella. El comienzo inminente de ese tratamiento que iba a animalizarla la excitaba mucho y pensaba someterla a cierto jueguito antes de llevársela a la doctora.
    
    Poco después estaba ante ella. Depositó en el suelo la bandeja con el desayuno y le dijo:
    
    -Tragátelo todo y en un rato paso a buscarte.
    
    Una vez a solas Elena dio cuenta de su desayuno y se tendió en el camastro a la espera de la guardiana.
    
    Cuando Wanda regresó le ordenó que tomara la bandeja.
    
    -Vamos para la cocina. –le dijo.
    
    Allí estaban las bestias lavando la vajilla usada por las esclavas y Elena les entregó la bandeja.
    
    La guardiana abrió una alacena y extrajo una bolsa de alimento para perros.
    
    Seguime en cuatro patas. –le ordenó y Elena fue tras ella camino del parque.
    
    Atravesaron toda la verde extensión hasta el fondo y llegaron hasta el sitio de los perros, un cobertizo con techo de madera y piso de tierra, con dos rectángulos de heno que era donde dormían los canes. Ambos aparecieron trotando y viendo a Elena en cuatro patas la rodearon olfateándola mientras Wanda depositaba sendas raciones de alimento en dos recipientes de plástico que oficiaban de comederos.
    
    Elena, sin incorporarse, ...
    ... temblaba de miedo tratando de hurtar su cuerpo a los perros que seguían olisqueándola entre las piernas, hundiéndole allí sus hocicos afilados. Por momentos se gruñían entre ellos mostrándose los dientes, como si estuvieran disputándose una hembra canina.
    
    Wanda observaba la escena excitada, gozando con la actitud de los perros y el miedo de Elena, que se reflejaba claramente en su rostro.
    
    -¿Qué pasa, puta? ¿te asustan tus galanes?, jejeje...
    
    La esclava sentía su cuerpo cubierto de sudor y era presa de un temblor incontrolable. Temía lo peor, pero finalmente los perros se apartaron de ella y se pusieron a comer.
    
    Wanda lanzó una carcajada:
    
    -¡Jajajajajajajajajajajaja! Te asustaste, ¿eh, putona?... ¡pensaste que te iban a clavar!... ¡jajajajajajajajaja!...
    
    Elena respiraba agitadamente mientras miraba a los perros con los ojos muy abiertos y el corazón le latía con una violencia inusitada.
    
    Wanda la tomó del pelo y así la llevó hasta el exterior del cobertizo para después hacer que la siguiera de regreso a la casa, siempre en cuatro patas.
    
    Una vez en la celda le advirtió que volvería enseguida y que la esperara en cuatro patas.
    
    Cuando regresó traía con ella un dildo de considerables dimensiones, que exhibió ante el rostro de Elena.
    
    -Miralo, perra... miralo bien porque así de grande como es te lo voy a enterrar en el culo.
    
    La esclava permaneció en silencio, sabiendo que no le convenía irritar a Wanda con protestas que de todas maneras resultarían ...
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