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Las desventuras de Elena (8)
Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... inútiles. -Me excita verte así, en cuatro patas, Elena... en la posición de un animal... –y al decirlo pensó en ese tratamiento que prácticamente iba a despojarla de su condición de persona. Con esa idea en la cabeza la usó a fondo durante una hora, gozó de la lengua y los dedos de la esclava y tras explotar en dos violentos y prolongados orgasmos se retiró dejando a Elena echada en el camastro luego de advertirle que en dos horas volvería para llevarla ante la doctora. .................. Era en ese preciso momento que el Sumo Regente recibía un llamado telefónico en su oficina. Al saber de quien se trataba hizo marchar a su secretaria, que estaba dejándole unos papeles comerciales para su firma, y ya a solas escuchó lo que le decía Fernanda, que con sus 18 años era la integrante más joven del Club. -Tengo algo interesantísimo para comentarle, señor. -Adelante, querida, contame. –la alentó el viejo echándose hacia atrás en su sillón. -Le había dicho hace un tiempo que estaba por concretar algo muy morboso... -Sí, efectivamente. -Bueno, señor, se hizo. El Sumo Regente comenzó a impacientarse: -¿Qué cosa se hizo, Fernanda? No andes con vueltas. -Mi tía... la hermana de mamá... Hace años que me viene asediando, yo era una niña cuando comenzó con eso. No perdía oportunidad de manosearme y yo me calentaba. Pasó el tiempo y empecé a conocer esto de la dominación y después ingresé al Club. Entonces decidí jugar con ella con la idea de ...
... entregarla, señor. El Sumo Regente la escuchaba cada más interesado, y Fernanda prosiguió: -Le hice un jueguito de seducción y ya la tengo completamente en mis manos. -No me digas... -Sí. Ayer vino a mi casa y estábamos solas, porque mis padres habían salido. Entonces decidí que era el momento de atraparla. Quiso abrazarme, pero la esquivé y le dije que si quiere tenerme va a ser bajo ciertas condiciones. "¡Ay, mi nena, lo que vos digas"! me contestó ella. -Seguí. –apremió el anciano consumido por la impaciencia. -Bueno, tía Leonor –le dije. –Ponete de rodillas. Me miró asombrada pero al fin obedeció roja de vergüenza. Era todo tan re morboso que yo estaba mojada, señor. -¡Seguí! –volvió a exigir el Sumo Regente. -Bueno, cuando la tuve arrodillada le dije que si quería que fuera suya me lo rogara, y lo hizo, señor. Hice que me lo rogara dos veces y ella me obedeció al borde del llanto, estaba nerviosísima, ansiosa y súper caliente, porque en un momento se tocó entre las piernas. Al final le dije que iba a ser suya, pero solamente si aceptaba que la llevara a cierto lugar. Quiso saber a qué lugar me refería pero en lugar de contarle le dije que a partir de ese momento ella tenía que hacer todo lo que yo le ordenara. "¡Ay, sí, nena, sí! ¡todo lo que vos digas!"... me contestó. -Muy bien, Fernanda, muy bien. Te felicito. Sos un Ama excelente pese a ser tan jovencita. La chica sonrió halagada: -Muchas gracias, señor... Usted me hace sentir ...