-
Las desventuras de Elena (8)
Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... apartó. -Bueno, ya está... –dijo y se volvió sonriendo hacia Julia, que estaba maravillada. -Bueno, mi querida, he terminado, así que después de que su perra me vista puede llevársela. -Ya oíste, Elena, volvé a ponerla la ropa a la doctora. –ordenó el Ama y cuando la médica estuvo nuevamente vestida llevaron a la esclava al consultorio, donde debió permanecer en cuatro patas mientras ambas mujeres se despedían. -Otra vez muchas gracias por estos momentos de placer exquisito que me ha regalado. –dijo Julia. -Mañana tendré la droga. Entiendo que usted ha dado su consentimiento para que le apliquemos el tratamiento completo a su perra, ¿verdad? -Efectivamente. Eso llevará seis días, ¿cierto? -Así es. -Bueno, no volveré por aquí hasta entonces. Quiero verla sólo cuando esté lista. -Quedará usted admirada, Julia. Se lo aseguro. Elena escuchaba angustiada. Ignoraba a qué tratamiento se referían, pero sí sabía que de esa gente no podía esperar sino perversidades. Poco después, apenas de regreso en su celda, Julia la echó sobre el camastro y la sometió, dando así rienda suelta a toda la calentura que había ido acumulando en el consultorio. ............... Al día siguiente, a las 6 de la tarde, Fernanda estacionaba su automóvil frente al edificio donde vivía su tía Leonor. Era una hembrita cuya belleza explicaba sobradamente el fuerte deseo que la mujer sentía por ella. Tenía el pelo rubio con rizos naturales que le caían sobre los hombros, ...
... tetas más bien pequeñas pero deliciosas en su redondez y firmeza, cintura fina, caderas rotundas y unas piernas de ensueño. Oprimió el portero eléctrico del 8º A y cuando la mujer respondió dijo: -Bajá, te estoy esperando. –y volvió a su auto. Ex profeso, se había puesto ropa muy provocativa: una camiseta ajustada blanca sin nada debajo y una brevísima minifalda de jean azul que, sentada, descubría totalmente sus hermosos muslos. Leonor salió enseguida del edificio y la jovencita la vio avanzar hacia el vehículo luciendo un ajustado vestido negro y una cartera de mano. Una vez ubicada en el asiento del acompañante dejó escapar un suspiro y quiso besar a su sobrina, pero esta la rechazó: -Portate bien, tía. Me vas a tener cuando lleguemos. -Ay, Fer, ¿cuándo lleguemos dónde? No he parado de pensar en eso. ¿Adónde vamos? -Ya lo vas a saber. –contestó la chica y puso en marcha el auto mientras Leonor no dejaba de mirarle los muslos con ojos hambrientos. -Sos hermosa, Fernanda... ¡Tan hermosa!... –le dijo retorciéndose las manos que pugnaban por esa acariciar esa carne. -Te tengo caliente hace años, ¿cierto, tía? -Sí, Fer, sí... ¡loca de deseo me tenés! -Ay, ay, ay, tía… si lo supiera mama… -dijo la chica con tono burlón. La mujer pareció alarmarse: -No le habrás comentado nada, ¿verdad? -Claro que no... tengo otros planes. Leonor frunció el ceño: -¿Qué planes? ¿te referís a nosotras dos? -Exactamente. -¿Y qué planes son ésos? -Ay, ...