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Las desventuras de Elena (8)
Fecha: 15/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... hasta que le permitamos evacuar... Julia sonrió sádicamente complacida y dijo: -Tendrá que rogarnos, doctora, y aun así lo pensaremos, ¿verdad?... Es muy divertido verla así, retorciéndose de dolor... Elena gemía y suplicaba, cubierta de sudor mientras sentía como si una garra estuviera estrujándola por dentro. Su Ama se le acercó sonriendo: -Ay, Elenita, si supieras cuánto gozo cada vez que te veo sufrir... -Por favor... ay... ayayay... por favor, Jul... ¡Ama Julia!... por favor... -Pero, Elena, ¿cuándo vas a aprender que aquí no se hacen favores?... -Se lo... se lo suplico, Ama... déjeme ir al... ¡aaaayyyyyyyy!... al baño... -¿La dejamos, doctora? ¿a usted qué le parece? -Veámosla sufrir un poco más... -Sí, estoy de acuerdo... al fin de cuentas es hermoso el espectáculo que nos ofrece gimiendo y retorciéndose de dolor... Así estuvieron ambas unos minutos, disfrutando intensamente del martirio de la esclava, hasta que Julia, después de haberla obligado a rogarle tres veces, indicó a la doctora que la liberara de los grilletes. Elena seguía gritando y quejándose cuando la médica la llevó en cuatro patas al baño, seguida por Julia. Entre ambas la colocaron en el inodoro y fue sólo después de una ruidosa y prolongada evacuación que la pobre comenzó a sentirse aliviada del suplicio que había padecido. Cuando el dolor desapareció, se inclinó hacia delante jadeando con los codos en las rodillas y la cara entre las manos. -Un castigo ...
... exquisito, doctora. Gracias por tan hermosos momentos. –dijo Julia. -Ay, por favor, no tiene nada que agradecerme. Para mí siempre es un placer hacerle estas cosas a una hembra. Y ahora, si me permite, tengo ganas de orinar. -¿Me llevo a Elena? -No, querida, de ninguna manera. Voy a usarla como inodoro. -¡Genial! ¡Genial, doctora! ¡Genial! –exclamó el Ama y la médica entonces se dirigió a la esclava con tono imperativo: -Quitame el guardapolvo, la pollera y la bombacha. ¡Vamos! La esclava obedeció rápidamente ante el temor de ser castigada y cuando la doctora estuvo desnuda de la cintura para abajo debió sentarse en el piso y apoyar la nuca en el bordo del inodoro. La médica se paró ante ella con las piernas a ambos lados del cuerpo de la esclava y le ordenó que abriera la boca. Elena supo lo que iba a hacerle, pero obedeció sumisamente, cerrando los ojos cuando el chorro de orina le acertó en la boca. Tragó con esfuerzo, entre arcadas y la tentación de mover la cabeza, hasta que la médica le dijo: -Muy bien, inodoro humano, ahora limpiame con la lengua, y se abrió los labios vaginales. Elena sintió que aquello terminaba definitivamente con los escasos restos de dignidad que aún le quedaban, pero acercó su cara a la concha de la doctora y se aplicó a la tarea ordenada, sintiendo, con asco, el intenso olor a orina que de ella se desprendía y ese gusto fuerte y ácido que seguía percibiendo en su boca. Por fin la doctora se dio por satisfecha y la ...