-
Noche de camioneros
Fecha: 18/02/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos
... hacen es provocarle convulsiones, hasta que se rinde a la evidencia y saca su polla de mi coño. Falta aún que se corra el camionero tumbado en el suelo. Mientras sigue follándome, mi camionero se acerca para que le limpie la polla con la boca. El camionero al que acabo de mamar aún se recupera doblado por la cintura y apoyando sus manos sobre las rodillas. Se ríe entre dientes mientras remuga palabras inteligibles por los resoplidos que intercala. Al final, el camionero tumbado en el suelo ha alcanzado su momento. Se retira entonces de debajo de mí y se incorpora rápidamente mientras no deja de cascarse una paja frenética. Acerca su polla a mi cara y tras un par de meneos más, se vacía vivo en mi rostro mediante tres o cuatro lefazos, espesos y cálidos, que cruzan mi rostro de parte a parte. Se juntan entonces los tres en un momento de fraternal confraternización. Se miran y se ríen, mientras recuperan el aliento y la razón, entre comentarios jocosos y despectivos. - No ha estado mal la perrita -comenta mi camionero-, ¿Verdad? - Joder tío -contesta el compañero-, por mí repetía mañana mismo… - Ja, ja, ja, estoy tentado de pedírsela a suAMO para que me acompañe en algún viaje – replica mi camionero-. - ¡Ufff tío!, ha sido brutal -añade el compañero-. La conversación sigue distendida mientras yo permanezco de rodillas en el suelo, con el coño aun palpitante y la cara empapada en lefa recién ordeñada. El tercer camionero se despide de los otros dos y mientras ...
... se sube a la cabina hace lo propio conmigo mediante una cómplice mirada de gratitud. Pasan unos minutos y mi camionero comenta: - Parece que le has gustado, perrita -en voz baja y discreta-, ja, ja, ja - Un poco rarete el tío -añade el compañero- ¿No? - No sé tú, pero después de una buena corrida me entran unas ganas de mear… -comenta mi camionero- - Ya, ya -responde el otro- pero los servicios están jodidamente lejos, je, je, je. - Bueno, supongo que a la perrita no le importará rematar la faena -le sugiere mi camionero-, ¿Verdad perrita?, ¿A que no te importaría?, ¡Contesta puta! –me interpela en tono enojado-. - No, SEÑOR, seria para mí todo un honor y un privilegio servirles de urinario -contesto por precaución-. - Lo ves -añade mi camionero dirigiéndose hacia su compañero-, ves cómo es una perrita obediente y complaciente… Venga ponte de rodillas encima de tu ropa -dirigiéndose a mí de nuevo-, sería de cochinos manchar el suelo, je, je, je… Obedezco sin rechistar, solo pienso en que aquello se acabe ya, en llegar a mi casa y meterme en la cama sin tan siquiera pasar por la ducha. Me arrodillo encima de mi ropa, con el cuerpo bien erguido, rodillas separadas a la altura de los hombros, nalgas sobre los talones y las manos reposando en las rodillas con las palmas hacia arriba. Simplemente, espero. Se acercan ambos camionero con sus pollas aun morcillonas colgando. Se colocan cada uno a un lado, a escasos centímetros de mí y se concentran. El primero ...