1. Una esposa sin verguenza


    Fecha: 24/02/2021, Categorías: Grandes Relatos, Autor: femerba, Fuente: CuentoRelatos

    Un día cualquiera, mi esposa me llama al trabajo y me propone salir en compañía de un muchacho que habíamos conocido y con el que anteriormente había tenido sexo. La verdad no me sorprendió su invitación, pero me causó curiosidad saber qué pasaba por su cabeza… Así que le pregunté cuál era el motivo del encuentro, respondiéndome que hacía tiempo que no se veía ni conversaba con él y que era la oportunidad de hacerlo. Sin embargo, mi morbo se despertó y supuse que había algo más que despertaba su deseo…
    
    Le pregunté, entonces, sobre sus intenciones al plantear ese encuentro, manifestándome que sólo se trataba de verle para conversar. No tenía un motivo especial, ni un sitio específico de encuentro, sino que tan solo se trataba de un capricho y que aquello se podría dar en cualquier parte. Siendo así, le indiqué que hiciera las coordinaciones y preparativos necesarios, de manera que yo tan solo tuviera que recogerla para asistir a la cita. Estuvo de acuerdo con eso y quedó de llamarme…
    
    En la tarde me llamó para indicarme que ya todo estaba dispuesto. Quedó de recoger al muchacho cerca de su lugar de trabajo, como a eso de las seis de la tarde, lo cual en efecto hicimos. Acudimos al lugar, le recogimos y una vez estuvo dentro de nuestro automóvil le pregunté a ella el lugar a donde nos dirigiríamos ahora… Sin pestañear siquiera, me indicó que fuéramos a algún lugar en un área céntrica de la ciudad, ya conocida por nosotros, normalmente inundada de moteles. Así que el ...
    ... motivo estaba claro… No había nada más que hablar.
    
    Me dirigí a un lugar dónde ya habíamos estado previamente, en otra ocasión, pero cual sería nuestra sorpresa cuando se nos prohibió la entrada alegando que solo se permitía el ingreso de la pareja; No había posibilidad de tres, como era nuestro caso. Eso, por mi parte, resultó una molestia. Para mi esposa, por el contrario, aquello resultó ser un afrodisíaco muy conveniente, pues la ansiedad del encuentro y la posibilidad de que se frustrara el evento ante tanto obstáculo hacia que ardiera aún más su deseo de estar de nuevo con aquel hombre. Lo tenía a su alcance y le gustaba sobre manera, pero las circunstancias no permitían consumar las fantasías que quizá rondaban en su cabeza desde hace días.
    
    Conduje mi automóvil a otros sitios diferentes, pero en todos obtuvimos respuesta similar. No lo podíamos creer. Yo, la verdad, estaba bastante molesto con el inconveniente e incluso pensé en aplazar todo para otra ocasión, pero era evidente en ella el deseo de llevar a cabo sus planes y yo, indudablemente, iba a ser el malo de la película si no intentaba culminar el proyecto. El muchacho aquel, mientras tanto, no articulaba palabra alguna y se mantenía expectante. Al fin y al cabo era el invitado y estaba a nuestra disposición.
    
    Conduje hacia otros lugares en el mismo sector y tuvimos los mismos resultados así que, por último, entramos a un lugar bastante pequeño y no de muy buena apariencia. Yo finalmente estaba pensando que si ...
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