1. LA LECHE MATERNA DE MI HERMANA


    Fecha: 06/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... viéndose más bonita, y a todos estos halagos Evelin me agradecía dándome abrazos y besos bajo mi oreja. Era raro que lo hiciera ahí pero me gustaba. En conjunto es una mujer bonita, como buena llanera, de piel morena, cabello a la cintura, boca pequeña de labios delgados y ojos miel, de estatura media, un culito normal, nada proporcionado, mientras sus tetas son de infarto, paraditas y rellenas, de buen tamaño para producir la leche que mi sobrino devoraba sin contemplación. Siempre hemos tenido mucha confianza, pero reconozco que cuando estábamos en casa los primeros días y ella sacaba su hermosa teta para alimentar a su bebe, yo no podía reprimir cierta excitación al ver en la mujer en que se había convertido, cuando salí por primera vez de casa y ella tan solo tenía 12 años, sumado a que hacía más de un año que había terminado con mi novia, y ante esa sequía, pues no era fácil ver a una mujer tan cercana como ella en esa situación. Pero todo quedaba en una simple reacción “normal” ante dichas escenas, sin darle largas al asunto. Algunos sábados me quedaba con mis amigos bebiendo unas 3 o 4 cervezas, y uno de esos sábados, dos meses después de su llegada, llegué a casa a eso de las 9 de la noche. Aunque ya le había dicho a mi hermana que no tenía que venir a servirme la cena, ella insistía en hacerlo. Así que mientras ella calentaba la cena yo me duché y me puse una pantaloneta para estar cómodo. Al sentarme a la mesa no pude evitar seguir los movimientos de Evelin, quien ...
    ... tenía un short cortico y una camiseta de tiras de pijama. Advertí que no llevaba brassier, como otras veces, por lo que se le notaban las puntas de los pezones. Me acompañó mientras comía y hablábamos de tonterías. Después de descansar un poco le dije que me iría a dormir, pero ella me invitó a su habitación a mirar la TV. Le dije que iría siempre y cuando me dejara recostarme en la cama, condición que aceptó, desde luego. Ya metidos en su cama mirábamos una película cuando mi sobrino despertó en su cuna, y mi hermana lo trajo a la cama para alimentarlo. Yo evité mirar en el momento que sacaba su teta y disponía su grueso pezón al bebé. Me sentía un poco extraño que me ocurriera aquello. Hubo comerciales en la tele y me quedé de pronto observando cómo mi sobrino mamaba tranquilo su leche, y estando en estas de pronto se me ocurrió decirle que siempre me había preguntado a qué sabía la leche materna. Lo hice sin ninguna intensión, más que por un mero comentario. Mi hermana sonrió y me dijo que si acaso no recordaba la de nuestra madre. -Claro que no, cómo crees, si ya ha pasado mucho tiempo –le dije. -Bueno, eso sí es cierto, y con la memoria de pollo que tienes, no te alcanza para recordar nada –se burló. Callamos luego de las risas correspondientes, y al poco le dije que supiera como supiera debía de ser muy buena para que al bebé se le viera plácido pegado a su pezón. Ella acarició la cabecita del niño y entonces me dijo que si quería salir de dudas que por qué no la tomaba. ...
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