1. Londres no es tan frio


    Fecha: 11/03/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... parecía fácil para este animal de musculo que se colocaba sobre mi. Aun tapándome la boca con su gran mano se puso tras de mi, y empecé a sentir su aliento en mi nuca. Yo me quería resistir, me movia, no quería dejarle, pero instintavamente cuando me di cuenta estaba yo abriendo las piernas para él. Sintiendo un escalofrio subiéndome por las piernas, recorriendo mi columna hasta morir en mi cuello donde Paul me respiraba lentamente.
    
    Ya sabia que no tenía mucha resistencia que hacer, estaba mojando, estaba mojando la cama como lo putita que realmente soy, y aun Paul no había empezado a follarme, pero si tardaba un minuto más iba a ser yo quien se lo pidiera.
    
    En ese instante, mientras el calor de su pecho se pegaba a mi espalda noté como la punta de su polla rozaba entre mis piernas, y con un leve movimiento de cadera ya encontró la entrada de mi más caliente lugar. Noté como mis piernas se abrían, y como mis labios dejaban paso a este miembro que me obligaba a ser suya. Una obligación ya soñada, pero obligación ante un desconocido con el que jamés hablé. Me sentía abierta, muy abierta, esa polla era más ancha de lo que había imaginado y aun asi me entraba ...
    ... deslizándose con total suavidad, sentía como cada centímetro de él entraba en mi cuerpo, cada vez más duro, cada vez más profundo.
    
    Parecía que no iba a terminar de entrar nunca, hasta que noté como su cuerpo chocó contra mi culo, me sentí llena, profundamente llena y un suspiro se escapó de mi boca. Eso fue suficiente para que Paul supiera que ya no me iba a quejar, soltándome la boca se acomodó de nuevo, me agarró del pelo, me tiró fuerte hacia atrás como si yo fuera una puta cualquiera, y me dijo “sabía que te iba a gustar, prepárate” y en ese momento empezó a sacarla y meterla con dureza, chocando contra mi culito, al son de los chapoteos que hacia cada una de sus entradas. Mis piernas empezaron a temblar, estaba follandome como un toro, miraba en los espejos de mi cuarto y veía su silueta sobre mi, embistiéndome contra mi propia cama, y yo solo podía intentar no gritar, y ya no era por miedo, ya era por placer, apenas llevaba 5 minutos bajo su rudo cuerpo y ya me sentía como su puta pero no quería que lo supiera, sus embestidas me estaban vaciando de placer y hasta mi culito empezaba a dilatarse imaginando lo que podria pasar, esa noche iba a ser muy especial....
    
    CONTINUARÁ 
«123»