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Una esclava inesperada
Fecha: 18/03/2021, Categorías: Grandes Series, Autor: Cold_P, Fuente: CuentoRelatos
... Y caminó sin decir nada. Entró al baño, corrió la puerta de la regadera y comenzó a quitarse el bra. Vaya que tenía unas tetas grandísimas. Mientras admiraba ese par me senté en el wáter con la verga de nuevo parada y masturbándome lentamente. Ella se estaba bajando la tanga cuando le dije que lo hiciera de espaldas a mí. Se dio la vuelta y cuando se empinó le dije que se quedara en esa posición. Una vez más, tenía ese soberbio culo a mi merced. Podía azotarlo las veces que quisiera. Si ella quería que la lastimara, pues entonces la iba a lastimar. Estaba demasiado excitado. Mis dudas iban cediendo así que la iba a azotar tanto como yo quisiera. Se me ocurrió también probar torturarle las tetas, y ver hasta cuanto podía aguantar, pero por ahora estaba su culo. Se quedó quieta empinada, mostrándome su coño bien depilado y su culo. Me levanté y le solté otra nalgada. ¡Uf, como me calienta azotar culos y oír los gritos! Le solté otras tres nalgadas. Su culo ya estaba algo rojo. Le dije que siguiera con mi orden, pero que cada vez que se saliera del chorro de agua serían 15 nalgadas. Abrió la llave fría y dudó. Le aticé el culo y le espeté que si no se metía la seguiría azotando. Y se metió en el chorro de agua fría, pero al momento, se salió. “Van 15” le dije. Tomó valor y aire y se volvió a meter en el chorro. Esta vez aguantó un poco más, pero salió al poco tiempo. “Ya van 30”. Esta vez tardó más en volverse a meter en el chorro de agua así que recibió cinco ...
... buenas nalgadas que disfruté. Se metió nuevamente en el chorro y esta vez duró más tiempo, pero ya tiritaba. Su frío fue más y volvió a salir del chorro. “45” y cuatro nalgadas más antes de meterse de nuevo al chorro y al fin pudo estar bajo el chorro el tiempo que le ordené. Cerré la llave y le dije que regresara otra vez a la sala. Me preguntó si podía secarse y le dije que no. Caminó resignada mientras todo su cuerpo se movía, por el temblor que le provocaba el frío. Se quedó parada en medio de la sala. Me senté en el sofá con la verga a punto de explotar de la excitación de estar viviendo una verdadera peli porno. Y ese era el momento que tanto había esperado. Iba a perder mi virginidad en unos instantes. Le dije que no sabía cómo hacerlo, así que ella hiciera todo. “Siéntate sobre mí” le ordené. Me miró con cara de pícara y temblando de frío se sentó sobre mí. Poco a poco mi verga fue entrando en su vagina hasta que sentí mis huevos en sus nalgas. ¡WOW, WOW, WOW! Me sentí extasiado y casi me vengo, pero quería disfrutar un poco más. Le dije que me cabalgara y comenzó a subir y a bajar rápidamente sobre mí. Mis manos se fueron a sus tetas, las cuales apreté como quise. Suave, fuerte. Pero me impresionó que sus pezones fueran tan pequeños, pues tenía un par de chichotas… Estaba en la gloria. Una mujer cabalgando sobre mí gimiendo como una loca y yo masajeando y pellizcando unas tetas de ensueño. No sé cuánto tiempo pasó de gemidos y pellizcos (ella me dijo que fueron como ...