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Un Viudo Joven - Reyna, la mamá de los compañeros de mis hijos
Fecha: 26/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Fernando X, Fuente: CuentoRelatos
... hora, creo y entonces mi pene comenzó a revivir ante los masajes que recibía de su vagina. Sabía que el juego no había terminado. Volvimos a hacerlo, esta vez en posición de misionero. Después nos vestimos apresuradamente y salimos hacia la escuela de nuestros hijos. Desde ese día, Reyna se convirtió en mi mejor apoyo, para estar al pendiente de mis hijos y una placentera compañía, que no exigía nada a cambio de tener sexo en cuanta ocasión se presentara para ello. Un viernes, en que pase a recoger a mis hijos después de un día pesado instalando equipos en alguna empresa y completamente sucio y sudado, toque a la puerta de la casa de Reyna. Ella me abrió y me pidió pasar al interior, Hacia poco que ella había llegado y me informo que mis hijos y sus hijos se habían tenido que ir a una biblioteca y que luego se habían pasado al cine, que estaban acompañados por su madre (una señora de unos 75 años) y que todavía tardarían en llegar. Cinco años habían pasado desde que nos habíamos conocido, sabía que tanto ella como su madre pintaban, además de atender una galería. Ese día ella vestía un poco más informal, pero elegante, era una gordita bastante guapa, unos pantalones de mezclilla elásticos obscuros, con una blusa larga que cubría hasta poco debajo de su enorme culo, con un pronunciado escote que dejaba ver sus generosos senos. No pude dejar de admirarla desde el momento que entre y era muy seguro que ella se hubiera dado cuenta. Al verme y percibirme cansado y sudoroso, ...
... me invito a tomarnos un baño en el jacussi que tenía en su recamara, en lo que la tina se llenaba, nosotros aprovechamos para quitarnos nuestras ropas, para después pasar al jacussi para relajarnos en el agua caliente y las sales de baño. Hacerlo en el agua siempre ha sido muy excitante. Ella sentada de espalda a mí sobre mi miembro en un suave y lento sube y baja. Mientras tanto mis manos masajeaban sus grandes senos mientras mordía suavemente el lóbulo de su oreja y le comentaba lo rico que se sentía mi pene siendo masajeado por sus músculos vaginales. Ella simultáneamente acariciaba su clítoris e introducía uno o dos dedos conjuntamente con mi pene entre sus labios. Ambos llegamos a un gran orgasmo conjunto, que hizo estremecer nuestros cuerpos quedando abrazados relajándonos en el agua ya templada. Descansamos un poco y terminado el baño, nos vestimos nuevamente y posteriormente me invito a conocer su taller de pintura, que tenía en el sótano de su casa. Al encender la luz del sótano, pude contemplar toda la habitación, en la parte más iluminada, estaba el área donde seguramente pintaba y donde estaban todas las herramientas para ello, en otra parte, la más al fondo, estaban sus obras terminadas, cada una con una luz dirigida para su mejor apreciación, y del otro lado, con luz muy tenue, casi en sombras, un estudio lleno de libros, varios sillones y un sofá-cama, además de una pequeñísima cocineta, el ambiente emanaba romanticismo, y Reyna lo sabía, pensé en cuantas veces ...