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Arrepentidos los quiere Dios. (Capítulo 54)
Fecha: 30/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Febarsal, Fuente: CuentoRelatos
Capítulo 54 Quedé tan profundamente dormida en los brazos de Margarita, que cuando desperté estaba sola. Una nota en la mesilla decía: Duerme cariño, cuando despiertes te espero Debajo de la nota había un sobre sin abrir; lo miré con curiosidad, y comprobé que era la carta que antaño me había mandado, y que se devolvieron por desconocido en este domicilio. Así rezaba una reseña escrita a mano con toda seguridad por el cartero. Estaba claro que la había dejado allí para que la leyera, además iba dirigida a mí. No había ninguna duda. La tomé con una delicadeza extrema, como si se tratara de la porcelana más fina y preciada, y me dispuse a saber lo que Margarita deseaba hace casi seis años, ya que estaba fechada en 18 de Noviembre de 1990. La Isla, 18 de Noviembre de 1990 Mi muy querida Manolita: Soy muy infeliz, mi matrimonio es una ruina. Disculpa que empiece esta carta con tanta desesperación, pero es tal la pena que me invade, que me es imposible guardarla dentro de mí. Tú, eres la única persona del mundo que le cuento mis angustias, ¡Cuántas veces me he arrepentido de no haber aceptado la oferta de vivir contigo en Madrid, y regir la tienda de ropa de señora que querías que abrir para mí! ¡Qué tonta fui! Como bien sabes, aquí la mujer sigue siendo la esclava del marido; te ruego me rescates de esta prisión. ¡Llévame contigo, por favor Manolita! No pretendo entrar en tu vida como un torbellino, simplemente quiero ser, lo que tú quieras ...
... que sea para ti. Nada más. Desde la muerte de papá, los negocios ya no son como eran; no es que estemos en quiebra, no: pero los competidores aprovecharon esta coyuntura y nos han restado mucha participación en un mercado que prácticamente era nuestro. Pero no es este el problema que me preocupa Manolita. Lo que realmente me tiene al borde de la desesperación es el trato al que estoy sometida por mi marido las veinticuatro horas del día; y lo peor que aquí la mujer, como te dije antes, está reducida a las leyes (más bien caprichos) de los hombres. Sabes que soy una mujer moderna, luchadora por nuestros derechos, como vosotras habéis conseguido en España; pero aquí me cuesta palizas y más palizas de mi marido, y he sido denunciada por abandono de hogar las dos veces que me quise escapar para ir a tu lado. Estoy desesperada Manolita; son casi ya dos años que llevo esclavizada a esta tortura física y mental, y no sé cuanto podré resistir más. Mi hermano Raúl, nada puede hacer, ya que también ha sido coaccionado por la familia de Piluca, su mujer, ya sabes, hija de los Salvatierra; que se han hecho los dueños de La Isla. Te quiero Manolita, te quiero. No me abandones. Siempre tuya. Margarita. Quede descorazonada, el alma se me bajó a los pies. No sé lo que podría haber hecho por ella en aquel momento y según estaban las cosas, pero desde luego, que lo hubiera intentado todo. Lo que más me preocupaba era que pensara que esta carta la hubiera devuelto a ...