1. Arrepentidos los quiere Dios. (Capítulo 54)


    Fecha: 30/03/2021, Categorías: Incesto Autor: Febarsal, Fuente: CuentoRelatos

    ... sabiendas, que no la hubiese querido leer, pero bien sabe Dios, que, fueron las circunstancias y el pensar que con su boda con Adalberto, se había apartado sentimentalmente por siempre de mi vida.
    
    Tomé una ducha de agua fría, ya que no funcionaban los calentadores; pero me sirvió para templar mis nervios.
    
    Me disponía a seguir ayudando a Marga en las tareas tan humanitarias, cuando en el portón de la entrada a la Embajada se encontraban dos niños y un señor. El contraluz no me permitía reconocerlos; sólo cuando llegué a la altura de ellos, pude saber que era Raúl. No se me salió el corazón del pecho, seguramente porque mi metro de contorno, lo impidió.
    
    No sabía que hacer, quedé totalmente paralizada, petrificada. Sólo reaccioné cuando me estrechó en sus brazos, me besó ambas mejillas y me dijo:
    
    --¿Eres otra, o quizás aquella Manolita que no se despidió de mí después de amarla intensamente?
    
    No supe que responder, quedé suspendida; sólo pude decir: soy, y siempre seré para ti, aquella Manolita que te dio el primer beso en el Malecón.
    
    Dos niños preciosos iban asidos en sus manos, que miraban la escena arrobados en su natural infancia. Uno de ellos dijo con su vocecita de ángel.
    
    --Papá. ¿Es Manolita, verdad? ¿La que va ser nuestra nueva mamá?
    
    Se me saltaron dos lagrimones como dos perlas. ¡Qué les habría contado Raúl, para que los niños me asociaran con su nueva mamá!
    
    Tomé a cada niño en mis brazos, y les besé en las mejillas.
    
    --Mis hijos, ...
    ... Manolita: Raúl y Héctor, como su padre y su abuelo paterno.
    
    Se me agolpaban los pensamientos, las palabras y las ideas en la mente; no sabía por donde empezar; pero como en la entrada de la Embajada no podíamos quedarnos como dos pasmarotes, les dije que pasaran al interior de la misma.
    
    Entramos en el salón de recepciones, que aunque estaba un poco manga por hombro,al menos si nos serviría para poder hablar tranquilamente. Raúl rompió el hielo se daba cuenta que yo era incapaz de articular palabra.
    
    --Yo tampoco sé por donde empezar Manolita.
    
    --No te apures Raúl. Le dije ya repuesta de la enorme emoción que me produjo el encuentro. Debes estar destrozado; la muerte de tu esposa y la catástrofe, son para derribar las más férreas voluntades.
    
    --Sí, ha sido terrible, La Isla ha quedado desolada casi en su totalidad.
    
    --¿Estáis bien alojados, sobre todos los niños? Pregunté muy preocupada.
    
    --Sin problemas en ese aspecto, una de las casas que han quedado en pie es de un amigo íntimo. Lo que carecemos es de lo más básico, sobre todo para los niños.
    
    Empecé a contarle lo acaecido en mi vida desde mi marcha de La Isla hasta hoy.
    
    --He sido designada por el Gobierno de mi País, para evaluar los daños de la tragedia, e informar de las necesidades más perentorias.
    
    --Ya me lo ha comentado mi hermana Marga, antes de venir, la he visitado en el hospital de campaña.
    
    --Bien Raúl, ahora mismo voy a poner un fax o un cable a mi Gobierno para que envíen urgentemente, los ...