1. La reeducación de Areana (23)


    Fecha: 24/04/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... azotes…
    
    La Godínez alzó el brazo y descargó el primer golpe bien fuerte en la nalga derecha… Eva gimió de placer y dolor al mismo tiempo, moviendo sus generosas caderas de un lado al otro…
    
    “Qué hembra tan apetecible”, se dijo la profesora y volvió a golpear, esta vez haciendo que la regla diera en ambas nalgas… La paliza siguió entre los gemidos de Eva, el sonido de la regla golpeando la carne estremecida y el jadeo excitado de la profesora… Por fin, cuando el culo lucía enrojecido, la Godínez decidió dar por terminado el castigo…
    
    -Enderécese, señora Kauffman…
    
    -Gracias, señora… -murmuró Eva desde lo más hondo de su condición de esclava…
    
    -Puede bajarse la falda…
    
    -Sí… le agradezco, señora Godínez…
    
    -Me gustaría que pudiera ver su culo con las consecuencias de haber malcriado a su hija…
    
    -Sí, lo haré cuando llegue a casa, señora Godínez…
    
    -Espero no tener que citarla nuevamente, señora Kauffman. –mintió la docente.
    
    -Gracias, señora… -murmuró Eva conteniendo a duras penas el impulso de besarle la mano.
    
    Una vez a solas, la Godínez se tomó la barbilla entre el pulgar y el índice de su mano derecha:
    
    -Qué mujer extraña… -se dijo. –Extraña y muy atractiva… La nena tiene a quien salir… -y al pensar en Areana sintió que el deseo de coger con ella era ya imposible de controlar.
    
    Poco después, en el departamento, Eva le contaba a su hija en presencia de Milena la entrevista con la profesora Godínez.
    
    La asistente tenía a Areana desnuda, en cuatro ...
    ... patas y con su collar, cuya cadena sujetaba con la mano derecha.
    
    -Tuve que decirle eso, hija, no tenía otra salida… -se disculpó al terminar el relato.
    
    -Ay, ma, no te preocupes, entiendo que no tenías otro remedio. –la consoló Areana.
    
    -Pero te va a castigar…
    
    -Ma, las dos veces que me dio con la regla de madera terminé mojada. –se sinceró la esclavita.
    
    Eva pareció reflexionar un instante y luego dijo, no sin cierta vergüenza:
    
    -Esa mujer es… es muy dominante, muy segura, muy fuerte…
    
    -Y eso a mujeres como nosotras nos impresiona, ¿eh, ma?
    
    -Sí, hija, a mí me impresionó su trato… Me excité ante ella… -admitió Eva ruborizándose.
    
    -Deliciosamente morboso lo de ustedes, putas; ahora vos, perra Eva, desnudate. –intervino Milena y cuando la tuvo en cueros le ordenó ponerse en cuatro patas, le colocó el collar y se llevó a ambas a la cocina para que almorzaran. Cuando terminaron quiso gozar de ellas y entonces dijo:
    
    -Vení, pendeja puta, vení que vas a darnos lengua a mí y a tu mami. Y vos, perra Eva, echate de espaldas con las piernas recogidas y bien abiertas.
    
    -Sí, señorita Milena…
    
    -Primero a mí. –agregó la joven y adoptó la misma posición. Entonces Areana avanzó en cuatro patas hasta ubicarse entre las piernas de Milena, dio algunas lamidas lentas y potentes en los labios vaginales exteriores y luego los entreabriò con sus dedos para introducir su lengua ávida entre ellos, lo cual hizo gemir y moverse sobre sus caderas a Milena.
    
    -Vos… -ocupate de mis ...
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