1. Rita y Eva… (La joven y la pianista)


    Fecha: 28/04/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: ámbar coneja, Fuente: CuentoRelatos

    ... Rita le quitó sus zapatitos negros tallados a mano, le besó los talones y las plantas de los pies, lamió todos y cada uno de sus deditos, se metió algunos en la boca y, hasta se atrevió a tocarlos con sus grandes pezones hinchados. A Eva se le evaporaba hasta el aliento, y no sentía que pudiera ser capaz de hablarle, y menos para desobedecerle cuando le dijo con una voz lúgubre: ¡bajate la bombachita, pero solo un poquito!
    
    Rita le besó largamente las piernas, después la barriga, apenas resopló en sus ingles, la acarició con sus finos dedos de uñas carmesí, y al fin un beso cayó en la vulva de Eva, abriéndose paso entre el cruce de sus piernas tímidas y el elástico de su culote.
    
    Rita descubría con asombro que Eva no se resistía, y entonces le sacó personalmente la bombacha, la frotó con ternura en su frente, la olió con disimulo, la dejó sobre los senos de Eva y le abrió las piernas. Su lengua le dio unos golpecitos en la entrada de la vagina. Después abrió con delicadeza sus labios y le dejó algo de los brillitos de su labial en la vulva cuando la colmó de besos apenas audibles pero infinitos.
    
    Todo se multiplicaba en sus pensamientos, y sentía que sus jugos eran cada vez más exquisitos para la profe, que jadeaba con sus manos acariciando su cuerpo dispuesto a ofrecerse al mundo.
    
    Por un instante dejó a Eva tendida sobre sus sábanas tan blancas como su pureza. Buscó en su mesa de luz y sacó un pene de juguete de unos 16 centímetros. Eva se estremeció cuando Rita lo ...
    ... lamió al tiempo que se despojaba de su pollera que parecía quemarle la piel, y luego se lo introdujo muy de a poco en su vulva depilada, transgrediendo a su tanga de licra, brillante por la sabia que la coronaba, y gimió un par de veces, siempre de pie frente a Eva que solo miraba boquiabierta, algo enamorada del aroma de su propia bombacha todavía en sus pechos.
    
    Rita se acercó a Eva que tiritaba de celo, le puso un almohadón de peluche bajo los glúteos y volvió a beber todo lo que se acumulaba en su fuente sexual, mientras su mano derecha manipulaba el juguete adentro de su sexo, y con la izquierda le acariciaba la cara, los senos, y se detenía en su boca. Incluso se la abría para que ella lama sus dedos. Eso enardecía aún más a Rita, que no pudo seguir de pie sostenida por la fiebre hormonal que le erectaba los pezones al punto de dolerle. Por eso se derrumbó sobre Eva y buscó calmar aquel astío con sus besos y lamidas.
    
    Eva no quería soltar los pechos de su profesora por nada, y menos cuando ella encontró su clítoris con su pulgar para excitarla tanto que hasta unas lágrimas inevitables rodaron por sus mejillas. Rita se enterneció.
    
    Un impulso caprichoso le avivó el fuego de su adolescencia cuando sus lenguas se encontraron en un beso húmedo, feroz y tan ansiado que, a ese tuvieron que seguirle miles. Eva sentía que su cuerpo flotaba, que sus ojos se sumían en un ensueño desconocido y que su columna vertebral latía desmesurada.
    
    Rita sabía que las gotas de saliva ...
«1...3456»