1. Rocío, violada por ladrona


    Fecha: 13/05/2021, Categorías: Incesto Autor: Gabriel B, Fuente: CuentoRelatos

    ... nuevamente suplicante, y esta vez se deslizaba una lágrima por su mejilla. Le apreté una teta. Esta vez me tomé mi tiempo, me pareció que eran naturales, la estrujé con fuerza, mientras Pedro se cansó de usar su juguete y lo colocó en su cintura y comenzó a desabrocharse la camisa azul.
    
    Rocío había agachado la cabeza, ya resignada. Le quité la remera. La fui a colgar en una percha que había en un locker vacío. No quería que se vaya con la ropa arrugada.
    
    “Mirà las gomas que tiene la chorra” exclamó el policía que ya estaba en cueros, pero no se sacaba el pantalón, ya que como es su costumbre, nunca dejaba su pistola reglamentaria en ningún lugar. Se apoyó en ella y pasando los brazos por detrás de rocío fue a estrujar las gomas con mucha más violencia de la que yo ejercí. “A ver, ¿no llevarás nada acá escondido no? Se burlaba mientras apretaba y hacía sentir a la ladrona tanto la dureza de su macana, como la de su arma y su pija.
    
    Le desabrochó el corpiño y lo tiró al piso. Ella seguía con la cabeza gacha, cada tanto emitía un “ay” de dolor por la violencia con que mi compañero le pellizcaba los pezones. Cuando me acerqué de nuevo, él se hizo a un lado. Yo desabroché el short y se lo bajé, deslizándolo por las piernas finas y musculosas. Ahora sólo tenía una tanga blanca. Pedro, que no tenía el mismo cuidado que yo con la ropa de la ladrona, sacó su macana de nuevo y con ella estiró el elástico de la cintura de la ropa interior hasta que esta se rompió, y usando ...
    ... también la macana, metiéndola entre el medio de los cachetes, agarró la tela diminuta que cubría su hermosa zanja y finalmente se deshizo de la tanga dejándola completamente desnuda.
    
    “¿Que te parece Carlitos? parece que acá no puede esconder nada más ¿no?” me dijo con un guiño de ojo.
    
    “mmm. Yo no estoy tan seguro” dije siguiéndole el jugo. Me arrodillé detrás de ella. Le bese el culo. Estaba realmente bien ejercitado, y para mi mayor placer, estaba completamente depilada. Le di varios besos en el glúteo, mordiéndolo cada tanto, sintiendo el estremecimiento de la hermosa chorra cada vez que lo hacía. Luego separé sus nalgas con las manos para enterrar mi cara en esa zanja deliciosa, lamiéndola, y llenándola de saliva.
    
    “Aca podría esconder algo” dije mirando a mi colega, para luego enterrar mi dedo en el agujero resbaladizo. “aahh” gritó Rocío, retorciéndose, pegándose a la pared.
    
    “¿encontraste algo?” preguntó Pedro, jocoso. “fíjate bien adentro”, y así lo hice, metiendo el dedo índice hasta el fondo, haciendo chocar mis otros dedos cerrados con el culo de Rocío. “ay” gimió la ladrona, recibiendo su castigo. Metí y saqué el dedo varias veces y cuando pareció dilatarse lo suficiente, como para no sufrir la penetración, me ayudé con el dedo del medio, metiendo ambas extremidades sin preámbulos. “aaay, no, despacio” se quejó Rocío, recibiendo como única respuesta los dos dedos invadiendo profundamente su ano.
    
    “A ver, tráela para acá” llamó Pedro, que si bien no se sacó el ...
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