1. La pérdida de la inocencia


    Fecha: 17/05/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... y mis huevos suavemente.
    
    - ¡Qué dura la tienes !. y bastante larga...muy bonita...te va a gustar...y a mí. - Me iba diciendo todas estas cosas mientras sus manos empezaban literalmente a masturbarme. De repente se levantó de mi lado, me abrió las piernas, se arrodilló en medio sentándose sobre sus piernas, me la cogió con la mano izquierda, acercó sus labios a mi polla y empezó a besarla, lamerla y morderla. Me volvía loco. Extrañas sensaciones notaban mi cuerpo y mi mente, no sabía describirlas, pero me gustaba.
    
    - ¿Te gusta?.- me leyó el pensamiento. - Ssss....¡sí!. ufff.ffff - contesté como pude. - Pues ahora veras lo que es bueno.
    
    Se metió media polla en su boca. Una humedad suave se apoderó de mi polla. Su lengua jugaba y lamía mi polla y sus labios me acogían mientras me apretaban. Su mano estiraba mi polla desde la base y su boca empezaba a meterse y salirse de mi capullo mientras sus labios me apretaban. Empezó a aumentar el ritmo. Yo me cogí a la colcha del tresillo fuertemente, sabía que algo iba a suceder. Mi mente se nublaba medio mareada. Entonces ocurrió. Tras un gemido largo, mi cuerpo liberó chorros de energía a través de mi polla, para después nublar completamente mi cerebro y llegar incluso al mareo. Me quedé hecho polvo mientras mi prima me limpiaba la polla de ese espeso líquido que me acompañaba en algunos despertares. Sin saberlo, había tenido mi primera corrida.
    
    Me quedé mirando al techo, sin saber nada, sin escuchar nada, en otro mundo, ...
    ... maravilloso y distinto. Mis músculos no respondían a sus señales y yo no sabía qué sucedía.
    
    - Vaya, creo que me he pasado con la dosis. - Q..qu..qué?.- intentaba volver en mí, que mi cerebro descendiera de las alturas. - No, nada. Que estas hecho una fiera. Tu pollaza aún quiere más guerra. Ahora me toca a mí.
    
    Se quitó el tanga y me lo tiró a la cara. Mi cara lo recibió sin enterarse aún, pero mi olfato distinguió un olor extraño, fuerte y excitante, y mis labios notaron la humedad del tanga.
    
    - Como aún sigues inflamado - me dijo entre risas - no tengo más remedio que actuar definitivamente. Échate un poco hacia atrás...
    
    La obedecí sin saber ni por qué. Ella se acercó, apoyó una rodilla a mi derecha y la otra a mi izquierda. Dejó a mi vista su pequeño coño depilado, con una pequeña y simpática mata de pelo. Me quedé observándolo atónito. Se quitó la parte superior del bikini y me quitó la camisa.
    
    - Dame una mano.
    
    Le alargué mi mano derecha. Ella la cogió, lamió mis dedos y la puso sobre su pecho izquierdo, moviéndola. Yo apretaba un poco, con miedo, y manoseaba sus pezones. Me gustaban sus tetas. Noelia me cogió la otra mano y la acercó a su coño. Pude notar el calor que desprendía, la suavidad de su piel y la humedad que se notaba. Escogió uno de mis dedos y lo introdujo en su coño. Lo metía y sacaba tranquilamente dentro de sí.
    
    - Continúa tú. Tócame mis tetas y mi coño.
    
    Empecé a tocarle las tetas e introducirle un dedo de forma automática pero muy ...