1. Lara, una chica muy obediente (final)


    Fecha: 23/05/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos

    ... dijo:
    
    -Venga, perrita, muéstrame lo buena mamona que eres.
    
    Lara se aplicó a la tarea y pocos instantes después Papi exhalaba los primeros gemidos indicadores del goce que la lengua de la esclavita le estaba deparando. La niña lamía el fondo, las paredes laterales y el clítoris, casi inmediatamente hinchado por el contacto con esa lengua cuya indiscutible habilidad provenía de la enseñanza de Eva y Juani.
    
    Minutos después empezó a temblar y los gemidos y jadeos aumentaron de volumen. Tuvo que aferrarse a la cabeza de Lara para no caer, mientras la niña degustaba los abundantes jugos que brotaban del conejito. Los iba saboreando y tragando y su lengua, apenas los fluidos desaparecían tras la garganta, volvía a ponerse en movimiento.
    
    Por fin los temblores de Pepi se hicieron más fuertes, como también los jadeos y los gemidos que se mezclaban con expresiones tales como: -Eso… así, perra puta… aaaahhhhhh… ¡¡¡ASÍ!!! ¡¡¡ASÍ!!!... No te… aaahhhhh… ¡No te detengas!... ¡aaaaahhhhhhhh!...
    
    La niña no se detuvo y poco después estaba tragando el largo orgasmo de Pepi, que no le soltó la nuca sino al caer al suelo, ya incapaz de sostenerse sobre sus piernas, y allí quedó de espaldas, con los cerrados y respirando agitadamente.
    
    Tras la faena deseó descansar siquiera un momento, pero Eva la apremió:
    
    -¡Muévete, esclava! ¡Ana es la próxima! ¡Venga! ¡Muévete! –y hacia Ana fue Lara desplazándose siempre sobre sus maltratadas rodillas. La novia de Pepi, que se había despojado ...
    ... de sus calzas negras y de sus bragas rojas, la recibió sobándole las tetitas y lanzando una exclamación:
    
    -¡Vaya que están duros y paraditos estos pezones! –y su mano derecha descendió rápidamente hacia el conito de Lara, que estaba empapado.
    
    -¡Jajajajajajajaja! ¡Estás hirviendo, cariño! ¡Eres una verdadera perra en celo!
    
    Lara sintió que sus mejillas enrojecían de vergüenza, pero era cierto, estaba excitadísima, como todas lo estaban desde sus distintos roles: Lara, la sumisa; Eva y Juani, sus dueñas que disfrutaban de ese tesoro que el azar les había puesto el camino, y Ana, que ardía ante la inminencia de tener en su coño la lengua de la esclavita.
    
    Minutos después terminaba como su novia, echada de espaldas en el suelo y jadeando en medio de una respiración agitada que trataba de normalizar.
    
    Lara, por su parte, se sentía tan caliente como cansada y hubiera dado cualquier cosa porque sus Amas le permitieran una pausa. Pero era una ilusión imposible de concretar.
    
    Inmediatamente después de ver a Ana echada en el suelo, ya saciada, Eva exigió en tono duro:
    
    -¡A Juani! ¡Ve y haz gozar a Juani, mamona!
    
    -Y te convendrá hacerme gozar de verdad, zorrita, si no quieres que vuelva a darte con el cinto. –amenazó la morena. Pero no hizo falta castigarla, porque Lara aplicó en su Ama Juani toda su habilidad de lamedora de coños, y el Ama tuvo un orgasmo largo e intenso que la derrumbó en el suelo entre jadeos y expresiones soeces.
    
    Quedaba Eva, hacia la cual se ...
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