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Lara, una chica muy obediente (final)
Fecha: 23/05/2021, Categorías: Incesto Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... ustedes quieran que yo sea, Amas. Tenemos entonces “yo-soy-todo-lo-que-ustedes-quieran-que-yo sea-Amas”, e iba contando con los dedos las palabras que componían la frase: -Tenemos once palabras, Juani, dale un cintarazo por palabra, y buen fuerte… Y tú, perra estúpida, cuenta cada golpe y luego di: gracias, Amas, ¿está claro? -Sí, señorita Eva, sí… perdón Juani curvó sus labios en una sonrisa perversa, alzó el brazo y descargó el primer azote sobre las tiernas e indefensas nalguitas de la niña, que lanzó un gritito en medio de un corcovo. -¡QUIETA! –le exigió Eva y Juani asestó el segundo azote, más duro que el anterior y la esclavita gritó más fuerte. -Es hermoso oírla chillar, ¿no creen? –observó Eva. –Es un lujo que no podemos darnos cuando le pegamos en la habitación. Pero aquí nadie puede oír sus gritos. -¡Hazla gritar más fuerte, Juani! –pidió Pepi y la morena redobló su esfuerzo en el tercer cintarazo y el grito de la niña fue más agudo. Juani golpeaba con pausas irregulares, para que la esclavita no pudiera saber cuándo le caería el próximo azote. Y los golpes eran cada vez más fuertes hasta que el último le arrancó a Lara un verdadero aullido. Sus nalgas lucían rojas y esto excitó a las cuatro chicas. Lara, por su parte, tenía las mejillas bañadas en lágrimas y las rodillas algo lastimadas por lo agresivo del terreno. Fue Eva quien propuso: -Parémonos formando un círculo alrededor de le perra, eso es, así, más alejadas, un poco más… ¡eso ...
... es! –y las cuatro quedaron entonces formando un anillo de tres metros de diámetro, aproximadamente, en torno de la esclavita. -¡De rodillas! –le ordenó Eva y la niña obedeció. -Ahora descubramos nuestros coños. –indicó la rubia, y las cuatro lo hicieron mientras Lara esperaba arrodillada, con las manos atrás y mirando el suelo. Instantes después escuchó la orden de Eva: -Bien, puta, ahora vas a ir desplazándote con las rodillas de una a otra de las cuatro y vas ir chupándonos el coño hasta hacer que nos corramos. ¿Está claro? -Sí, señorita Eva… -Comenzarás por nuestras invitadas, primero Pepi… ¡Venga, muévete! –la apremió Eva y Lara inició el camino hacia la chica. No era grato desplazarse con las rodillas algo lastimadas y la niña sentía el esfuerzo, pero era ya incapaz de protestarle a sus Amas y mucho menos de negarse a obedecer una orden. Por otra parte, estaba cada vez más excitada en medio de toda esa situación que vivía por primera vez. El estar sometida a sus Amas al aire libre y en ese ambiente con algo de siniestro le producía un intenso morbo. Por fin llegó hasta Pepi, que se había quitado la minifalda y sus braguitas negras y aguardaba con las piernas algo separadas y una expresión de ansiedad en el rostro. Cuando tuvo a la niña ante ella la tomó del pelo y llevó su rostro hacia el objetivo. Lara sintió el aroma del coño en el momento en que Pepi se entreabrió los labios externos, tomó a la niña por la nuca le aplastó la cara contra el coño y le ...