1. La amiga de mi madre


    Fecha: 28/05/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: Anónimo, Fuente: RelatosEróticos

    ... mostraban parte de su blanca pupila, su rostro miraba al techo, mientras sus brazos se hallaban extendidos, "tu ano" le dije, "que pasa con mi ano" incorporándose súbitamente, "quiero verlo" le contesté, " para que quieres ver mi ano, no lo entiendo, por que quieres mirar eso", yo insistía, "déjamelo ver solo un poco", exclamó, " bueno va, pero rápido, que se me está haciendo tarde y fíjate como estoy", se puso de espaldas atravesada en la cama, su enorme trasero parecía todavía mayor, le separé las nalgas pero no veía casi nada debido a la postura y al entramado de vello púbico, no había forma, hasta que ella en un gesto de desagrado recompuso la postura diciendo "A ver si ahora lo ves y terminamos", ella ayudada por sus manos y las mías separamos aquellas enormes nalgas.
    
    Por fin, allí estaba, espléndido, negruzco con respecto del color del cuerpo, rodeado de vello, miré a la mujer, su cabeza estaba mirando hacia la pared, no me veía, aprovechando esta circunstancia, mi lengua le soltó un lamido descomunal con gran cantidad de saliva añadida, ella gritó: "No eso no", intentando cerrar sus nalgas y retrayendo su cuerpo, le dije "por favor", me contentó "no seas guarro, además no me gusta", "solo un poquito y te vas" le contesté.
    
    Su ano volvió a mostrarse más impúdico que nunca, la labor de mi saliva había hecho su efecto, se mostraba desafiante, húmedo, insultante ante mi vista, todos los pelos se habían pegado entre sí dejándolo al descubierto.
    
    Doblé mi lengua en ...
    ... el interior de mi boca y con la punta comencé a soltar pequeños golpes en el negro orificio, - tal como había leído -, la mujer se movía, ¿ de placer, de asco ?, quien sabe, me decía, "para, para" pero nada mas, lo cierto es que, con mis insistentes golpecitos logré doblegar el rechazo de la mujer y la resistencia de su esfínter externo hasta el punto de que mi lengua hacia tímidos intentos de penetrar, el sabor que mi lengua traía a mi boca me excitaba hasta el punto que no aguantando mas la rigidez y el dolor de mi pene y mis testículos, lo encaré contra el ano de la mujer y solté un orgasmo mayúsculo, al tiempo que ella gritaba y gritaba de placer al sentir en su mucosa aquel líquido viscoso, radiante y ardiendo que inundaba exteriormente su ano y resbalaba hasta su sexo, yo por supuesto me estremecía cerrando mis ojos de dolor, mientras sentía en el interior de mi pene como fluía aquel liquido que a mi me parecían litros de semen inmaculado de mi primera experiencia sexual, arrollando aquel agujero, creando una textura pegajosa en aquel maravilloso orificio propiedad de una mujer a buen seguro treinta años mayor que yo, agujero que supe desde aquella tarde de un sábado de noviembre, que conquistaría en su totalidad a corto plazo.
    
    No contento ni satisfecho con esto, y ante el espectáculo que había formado con mi múltiple eyaculación, mis manos separaron aquellas nalgas nuevamente, mi legua recorría el ano y el sexo de la mujer recogiendo mi propio semen, mientras, ella ...
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