1. Comienzo (Parte III) Mi último día de virginidad


    Fecha: 06/06/2021, Categorías: Gays Autor: Dulce Fuego, Fuente: CuentoRelatos

    ... recién transformada en mujer, era muy susceptible a esas cursilerías. Lo volteé a ver y sonreí asintiendo con la cabeza mientras destapaba el caramelo y lo ponía en mi boca. Mi noviazgo con Ricardo transcurrió desde ese día hasta dos años después, y todo ese tiempo nos entregamos a la exploración inexperta de nuestros primeros deseos y fantasías. Doblé el papelito y me disponía a guardarlo junto a la envoltura del caramelo en mi bolsillo, cuando me vi sorprendida por la mirada del profesor.
    
    -¿quiere compartir con nosotros qué es lo que acaba de ocultar en su bolsillo, señorita Dulce?- Inquirió en tono enojado el hombre delgado y calvo de unos 40 años que impartía el aburridísimo curso de química en mi escuela.
    
    -No... no, profesor, no oculto nada, es la envoltura de un...
    
    -Ajá ¿Así que comiendo en mi clase?
    
    -Nada de eso, profesor, era la envoltura de un caramelo de ayer- Mentí mientras pensaba en cómo tragarme el dulce antes que él notara que le mentía.
    
    -Pues yo digo que está usted comiendo en mi clase, acérquese, por favor-. Me levanté y con paso nervioso me encaminé al frente del salón, mientras me tragaba el caramelo entero, por suerte logré tragarlo sin ahogarme.
    
    -Abra la boca, señorita.- Me ordenó el profesor cuando ya estaba frente a él. Se asomó a mi boca como si quisiera encontrar el inicio de mi esófago. - A ver las manos.- Me ruboricé en seguida. Extendí las manos con las palmas hacia arriba, me temblaban. Me tomó de las muñecas y acercó mis dedos a ...
    ... la punta de su nariz... Olfateó fuerte dos veces, yo me moría de miedo y vergüenza, segura de que el olor de mi vagina aún seguía impregnando mis dedos luego de darme placer hacía menos de una hora. Con la cara vuelta a la palma de mis manos, sólo movió los ojos para clavarme su mirada, su cara era muy seria, casi dolorosa, como una máscara de yeso.
    
    -Vaya a su lugar, señorita. Y evite repetir su conducta infractora en mi clase-. Me ordenó aún sujetándome por las muñecas. Viejo cabrón, reconocía en mis dedos el olor de mi vagina recientemente lubricada y lo disfrutaba. El resto de la clase transcurrió sin más eventos dignos de mencionarse. Pero a partir de la semana siguiente, y hasta el final del curso el profesor me obligó a presenciar su clase desde un pupitre en la primera fila del grupo. Ese ciclo escolar, muchas fueron las horas que el profe pasó mirándome las piernas con descaro. Poco tiempo después, ese calvo cabrón sería mi profesor ya no de química, sino instruyéndome en las delicias del sexo anal y el sadomasoquismo.
    
    Corazón, te había platicado que por esas fechas estaba cerca mi cumpleaños. La celebración sería el sábado siguiente al día en cuestión, yo esperaba una fiesta con mucha gente, toda mi familia y muchos de mis amigos. Y así fue. Mi madre había accedido difícilmente a comprarme un vestido mini, rojo, sin tirantes y algo escotado que me había gustado para la ocasión y mis primeros zapatos altos, rojos también, con tacón de aguja. Unas horas antes de ...
«1234...»