1. Mi tía y mi prima (2/2)


    Fecha: 06/06/2021, Categorías: Incesto Autor: Erothic, Fuente: CuentoRelatos

    ... intentando descubrir a mi tía antes de que ella lo hiciera conmigo. La cocina que estaba en frente del último escalón estaba vacía, girando a la derecha en el pasillo para la puerta de salida no la encontré, pero continuando la trayectoria me topé con la pequeña mesa en donde había dejado olvidada mi mochila, ésta ya no estaba como la había dejado, pero aún seguía allí, a diferencia de mis relatos que ya no estaban a la vista.
    
    Bajé un par de escalones más para que el barandal me permitiera seguir observando continúo a la derecha, siempre consciente de que podría ser desabierto. Me escondí lo mejor que pude y asomé de nuevo un poco la cabeza por el pasamanos de las escaleras para continuar con mi descubrimiento. Fue ahí cuando la miré, estaba sentada con mis hojas en mano, atenta a lo que en ellas se había plasmado para ella como único objetivo.
    
    Me sobre exalté en un espasmódico salto, ahogando mi grito para mis adentros. Mi corazón bombeaba fuerte y rápido, pero no podía hacer más, no podría descubrirme pues no sabía aun que decir. Solo miraba a mi tía, en su traje de oficina leyendo atentamente mis relatos.
    
    Debía tranquilizarme un poco, depuse de todo se estaba cumpliendo lo planeado, pues, aunque no le estaba relatando mis historias eróticas, bien estas, habían llegado a su destino. Aun así, no podía evitar sentirme triste, no era el momento que mi mente tenía como estructurado, pero no por ello dejaba de ser excitante.
    
    Ya sin más opción me convertí en ...
    ... completo espectador de mi propio plan, en el que originalmente debía ser el protagonista, ahora en un monologo de mi tía en la sala de su casa. Observaba las reacciones y sutiles cambios faciales en su persona, intentado deducir si lo que sus ojos procesaban era de su agrado, solo fantaseando como hubiesen sido las cosas de haber seguido la senda de mis planes.
    
    Ella estaba muy concentrada, en trance, había llegado a ese punto en la lectura en el que se olvidaba del tiempo y espacio, lo que me comprobaba su gusto por la lectura de mi autoría. Su cuerpo se desconectaba de la realidad, se relajaba, su mente se perdía entre las hojas que devoraba cual mostro, y en ese momento me percaté de que sus manos cobraban conciencia propia. Ahora ya no las controlaba nadie, con la mete de su dueña completamente ocupada, podían moverse para tocar su cuerpo con total libertad.
    
    Aquellas manos se deslazaban por sus piernas escondidas debajo de su falda dura y rígida, de corte recto que se veía tan incómoda, cuales se movían frotándose una con la otra, tratando de desaprisionarse de su artificial piel de ceda que la etiqueta de oficina le obligaban a usar.
    
    Entonces pausó la lectura, dejó las hojas un momento sobre la mesa de centro y yo me oculté de nuevo en las escaleras. Creí que subiría a su habitación, pero al no escuchar sus tacones en marcha supe que aun estría en la sala, así que me armé de valor y me asomé de nuevo. Mi tía estaba de pie se había deshecho de su liga que le sujetaba su ...
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