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Estoy en el estudio
Fecha: 07/06/2021, Categorías: Sexo con Maduras Autor: FilosofoAullado, Fuente: CuentoRelatos
Estoy en el estudio, preparando mi nuevo libro de filosofía, un tema, por lo demás, trillado, una propuesta ya caduca que dice, grosso modo, que la verdad está en la relación de las cosas y no en las cosas mismas, pero dónde encontrar esa relación, cómo tocarla. Pienso eso y otras cosas, mis ojos se clavan como pequeñas agujas en la hoja en blanco, meneo el lápiz amenazante, como un verdugo amenaza pero no liquida al condenado, esa espera que es peor que la muerte. Sabes que no me gusta ser interrumpido, pero me percato de tu presencia por el aroma, un aroma a roble, a esencias de jazmín, agua de rosas y celo. Hueles a celo y eso me encanta, por eso, antes de que te acerques más, decidí que no me enojaré contigo, al contrario, sin que lo sepas relamo mis labios. Escucho el tintineo de tus tacones, la pisada firme y sensual a un tiempo de una mujer inmanente, material, hermosa, de carne y hueso. Un amasijo de dudas, celos, atrevimiento y miedo en sensuales medias de red y en tacones altos. Te acercas más, siento pronto el estallido del apocalipsis, mi alma de nihilista lo celebra, me besas el lóbulo de la oreja, sabes bien que si haces eso te perdono todo y que, al mismo tiempo, electrificas mi cuerpo, mis sentidos y hasta mi alma, si alguna tengo, la electrificas cuando me besas el oído. Te sujeto de la mano y te atraigo a que te sientes en mi regazo, abres las piernas y te sientas frente a mí sobre mis muslos, hueles exquisitamente bien, creo que te acabas de dar una ducha, ...
... traes el cabello algo húmedo, un ligero toque de champú me llega al olfato. Me gusta olerte, lo sabes bien, como un depredador olfatea a su presa, sin embargo, esta noche estás decidida a ser tú la guerrera, la cazadora. Abres la boca para besar mi boca, nuestras lenguas hacen una canción. Tu aliento está fresco, el mío huele a café y cigarrillo. Nuestras lenguas juguetean un poco como niños traviesos al atardecer, en el malecón. Con mis manos grandes y mis dedos largos atraigo tu culo para ceñirte a mi pecho, aprovecho para acariciar tus nalgas y olfatearte un poco el cuello. Traes una blusa transparente, observo con claridad tus pezones endurecidos, pequeños y eléctricos, poderosos como si fueran dispositivos para hacer detonar el mundo. Los lamo por encima de tu blusa, mi lengua aun a través de la tela alcanza a intuir su delicioso sabor. Así estoy atrapado, como en una sofisticada tortura china, con mi boca en tus pezones y mis manos en tus nalgas cuando desabrochas mi pantalón y bajas mi zíper, entonces te encuentras con mi erección, tomas mi verga entre tus manos como si fuera un colibrí herido, le das calor, la acaricias y ves cómo poco a poco va creciendo. Está bien, me has excitado, te cargo de las piernas y te sostienes en mis hombros, en el camino te voy mordiendo los labios al final de un apasionado beso. Coloco tu dulce culito sobre nuestro escritorio de caoba que escogiste personalmente. No pensamos, sinceramente, que algún día le daríamos ese uso. Te quedan ...