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Sasha de la tundra
Fecha: 08/06/2021, Categorías: Gays Autor: ttm, Fuente: SexoSinTabues
... contacto con aquella triste gente. Pero un año me quedé después de cenar a la timba que se celebraba algunas noches entre aquel grupo «selecto» de parroquianos, pescadores endurecidos y envejecidos que trataban de esquivar cada noche el rigor de su destino. Aquella noche descubrí un nuevo mundo. Cuando ya se había recogido todo el mundo y la actividad, los lobos de mar, y con ellos el posadero, se sentaban en una de las mesas de un rincón del bar y comenzaban una partida de cartas casi telúrica. Los hombres bebían y bebían, con pocas palabras y gestos rasposos. Lo primero que me sorprendió fue ver que el niño, Sasha, que por entonces debía tener ya sus ocho años, siendo que su abuelo formaba parte de la partida, era quien se dedicaba a rellenar las copas vacías de aquellos hombres toscos. Dentro de aquel lúgubre ambiente, con aquella atmósfera cargada de humos y vapores, entre aquellas luces pálidas, la presencia del niño era casi como la de un suave espectro. La belleza del infante era tanta como la languidez de su semblante y su cadencia. Conforme avanzaba la sórdida partida fui descubriendo que la tensión y el alcohol hacía fluir palabras soeces de aquellos rudos hombres y que sus ojos brillaban con un fulgor inesperado. Con Sasha crucé algunas miradas, pocas y inexpresivas al largo de la velada, y me fui a dormir sin esperar el final de aquel extraño y inquietante espectáculo. A la noche siguiente que hubo partida la secuencia fue prácticamente la misma, pero alguna de ...
... las miradas que crucé con Sasha me animaron, entonces no supe por qué, a seguir el desenlace de la partida. Conforme avanzaba la partida el ambiente se fue tornando más y más tosco, la tensión más patente… y, para mi absoluta sorpresa, comenzaron las insinuaciones verbales y físicas al muchacho que difícilmente podía rehuirles mientras les llenaba los vasos, y las manos que lo zarandeaban o lo palpaban con inusitada indecencia le obligaban a beber de sus copas… y hasta de sus bocas. Por fin acabó la partida. Por el semblante del posadero, le había sido favorable. Y medio tambaleándose y apoyado en los hombros de su nieto inició la retirada hacía su habitación. Cuando pasó por delante de mi, se sorprendió de verme todavía allí, me sonrió él, me sonrió Sasha y todo quedó a oscuras. Al cabo de mes un mes y medio, en mi siguiente visita al pueblito, ya el primer día asistí a aquella confusa partida nocturna que había sembrado en mi unas inquietudes tan intensas como confusas. Volví a presenciar, todavía con más claridad como, conforme avanzaba la partida aquel frenesí alrededor del bello Sasha se iba plasmando en toda clase de libidinosas aproximaciones a su anatomía que era manoseada en sin reparos, como apretaban y friccionaban su tierna carita contra la suya propia mientras le hacían beber de su propio licor, como llegaban a besar su infantil boca sin el más mínimo recato del bello muchacho que ya afectado por la bebida que había ido ingiriendo no ofrecía ninguna resistencia. En ...