1. Historias de esclavos: ¡SOBREVIVE!


    Fecha: 12/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: shotaboy, Fuente: SexoSinTabues

    ... maleable que podían penetrar con menos delicadeza que a una puta de puerto, ya que al fin y al cabo era un esclavo, no una persona. Durante algunos días Ndúgu fue el acompañante del contramaestre y su amigo quienes lo utilizaban solo para sí mismo, lo que para el chico fue un buen cambio, dormía con sus dos amos, comía mejor que sus compatriotas e incluso llegaron a bañarlo. Esa noche, un estallido se escuchó afuera, a ese disparo se le sumaron otros más, seguido de un alboroto en cubierta, de inmediato, el contramaestre salió a ayudar dejando al chico en el camarote, al asomarse por la ventana vio a otro barco disparando; pero esa no fue la peor parte, al sacar su cabeza por la ventana vio a todo lo que quedaba de su pueblo encadenado a una pesada ancla sostenida por una cadena que, en un instante fue arrojada al océano y su tremendo peso arrastró a los esclavos negros uno tras otro, el pobre Ndúgu contempló al vasto mar tragarse a su padre, a sus hermanos, a sus vecinos, a las vergas que se restregaban en él y se metían en él, todo su pasado y su origen y su tierra yacían ahora sepultadas en las insensibles y frías aguas del atlántico. El chico no sintió pasar el tiempo, las espadas chocando y los disparos, su mundo se había ido, solo quedaba él en el mundo, apenas y se percató de que un marinero (de otro barco) entró con él y apuntándolo con su sable se preparó para terminar con su miseria; pero una chispa de vida destelló en su corazón, no perdería el deseo de vivir, ...
    ... así que auto animándose se recostó en la cama y abrió sus duras piernas mostrando un anito precioso y algo expandido a su posible verdugo, y afortunadamente para él funcionó, el hombre bajó su sable y con su mano derecha sacó su otro sable de sus pantalones el cual clavó en el cuerpo del niño, de una y mil estocadas en su ano Ndúgu se ganó una oportunidad de vivir, al salir a cubierta vio a los marineros de degollados y apilados, "piratas"- pensó; pero al ver los uniformes coloridos de estos otros hombre recapacitó su razonamiento. El resto de esta historia ya la conocimos, presentado al capitán, nockeado y encarcelado. -¡No luches!- dijo el joven negro junto a él -Si luchas te lastimarán más. Ndúgu estuvo a punto de preguntarle su nombre; pero la algarabía y los gritos eufóricos de los hombres en cubierta los hicieron a todos guardar silencio, el chico de piel blanca temblaba de ansiada respirando agitado mientras apretaba con fuerza sus manos anticipando lo que venía, la puerta de las barracas se abrió y media docena de hombres entraron para sacarlos de allí, atravesaron un par de corredores y minutos después estaban sobre cubierta, las estrellas brillaban mostrando una noche como Ndúgu nunca había visto en su tierra, dos segundos de contemplación y casi de inmediato estaba en el suelo con su cabeza recostada en el pubis del Joven negro y sus piernas en el vientre del chico pálido. Un par de hombres fornidos tomaron al chico blanquito y apoyándolo sobre un barril acostado se ...
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