1. Historias de esclavos: ¡SOBREVIVE!


    Fecha: 12/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: shotaboy, Fuente: SexoSinTabues

    ... dieron un festín con su culo mientras otros dos se peleaban con sus penes dentro de la boca del chico, el joven negro fue reclamado por el contramaestre, un hombre en extremo pálido pero de facciones severas y trabajadas, de inmediato se sacó el miembro y se lo embuchó sin tregua ni delicadeza, otros dos lo dedeaban preparándolo para los penes morcilludos del resto de la tripulación. El pequeño Ndúgu tuvo la idea de correr, más por instinto que por otra cosa; pero al verse rodeado de decenas de hombres cuyos miembros se peleaban por entrar en él simplemente se limitó inclinarse parando su culito y abrirlo con sus manos sujetándose las nalgas y dejando al aire su hambriento anito, el primer marinero se escupió el miembro y sin previo juego ni preparativos (los hombres de mar son así) se lo encabezó y cuando el rostro del niño se tensó del dolor aprovechó para empalarlo completamente correspondiendo las alabanzas de sus camaradas y los gritos de dolor de Ndúgu quien, se retorcía contoneándose mientras aumentaba el placer de su violador, su boca intentó suplicar por ayuda; pero recordó las palabras de su padre "Sobrevive" y sobreponiéndose a su situación reunió todo el coraje que pudo y con su propias fuerza movió las caderas para aumentar el placer de su activo de turno; esto encendió la lujuria de sus cercanos quienes hicieron fila para destrozar su culo uno por uno, o bueno, siempre que se pusieran de acuerdo, de dos en dos. Ndúgu luego de medio acostumbrarse a la paliza ...
    ... anal que los hombres le daban saboreo un pene blanco y lubricado maniobrando con la lengua un ritmo que hipnotizaba, algunos de sus amantes lo dejaban hacer, otros lo sujetaban con fuerza violando su garganta con tanta fuerza y desenfreno que bien podían lastimar el interior de una puta de puerto; pero Ndúgu era un luchador y se dejó penetrar por uno u otro agujero recibiendo miembros viriles de todo tipo, pálidos, rosados, bronceados, cabezones, gruesos, rectos y curvos, morcilludos, arrugados, con pliegues, con venas y lo más importante todos ansiosos de disparar litros de leche dentro y fuera de él, lo trataban peor que a una puta, al menos ellas eran alguien, Ndúgu, mientras permaneciera en este barco sería nada, sería nadie, comprendió a lo que se refería el capitán Sully cuando lo llamó "None". No todo fue color de rosa, de hecho, nada fue color de rosa, toda la noche fue de sufrimiento y dolor, más de una vez Ndúgu recurrió a su coraje de "hombre de la aldea" para no caer en desesperación o ceder al cansancio; entre las salvajes desventuras sexuales de esa primera noche Ndúgu clasificó las más dolorosas y frustrantes en su mente, la primera fue por supuesto la penetración de apertura que distendió sus paredes anales de forma tan brusca y descuidada que sintió como si un rayo cayera dentro de su ano quemándole las entrañas, y una vez adentro se ensanchara compulsivamente para desagarrarlo, esa agonía duró solo los cuatro o cinco minutos que aquel hombre a medio emborrachar ...
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