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Historias de esclavos: ¡SOBREVIVE!
Fecha: 12/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: shotaboy, Fuente: SexoSinTabues
... pudo soportar y esto, a pesar de que no se trataba de un pene particularmente grande. Hablando de penes grandes, y esta se cuenta en dos partes, hubo un hombre, de ojos azules, rostro enrojecido por el ron y cabellos castaños de cuerpo entre esférico y musculoso que lo hizo pasar dos malos ratos, el primero fue cuando luego de disfrutar dos ricos y bien cargados penes este tipo al que escuchó que llamaban Bart le mostró su herramienta, una morcilla rosada de casi un pié de largo, de cabeza cincelada y ensanchado a la mitad escurrió presemen a centímetros de su cara mientras dos inflados sacos de semen colgaban bajo este, Ndúgu sabía que debía abrir la boca; pero era difícil no notar que donde quiera que entrara dolería, Bart no tuvo la paciencia para esperar a que sus compañeros terminaran su labor así que tomando al niño negro lo colocó de espaldas en un barril y tomándolo del cuello le hizo sujetar por los demás y abriéndole la boca fue introduciéndole lentamente su enorme mástil de carne, entró la cabeza, su úvula fue hecha a un lado y varias veces vomitó antes de llegar siquiera a la mitad, Bart se daba todo el tiempo del mundo mientras que su pequeña puta negra de doce años y con pene se retorcía de desesperación en busca de aire y él se lo permitía al final de cuentas solo que disfrutaba asfixiar al niño con su miembro antes de sacarlo, segundos después volvía a meterlo un poco más profundo cada vez mientras esta escena se repetía los demás seguían usando su ano como ...
... depósito seminal. Bart continuó con su juego hasta que logró tocar el estómago de Ndúgu con su cabeza, palpó la piel del chico y sintió su pene todo el camino por fuera de su cuerpo y allí comenzó a penetrar con suavidad primero y luego con una fuerza constante entre cada aspiración que lograba Ndúgu se incrementaba la furia, tras más de quince minutos de tortura Bart llenó (literalmente) el estómago del niño con su espesa y semi amarilla leche llena de nutrientes y fructosa, muy salada, agria y un poco amarga por la dietas magra y etílica del marinero; Ndúgu había soportado más castigo que muchas de las putas de Port Royal a las que Bart había dejado incapacitadas algunos días después de visitarlas. En fin que una o dos docenas de marineros tomaron sus turnos con Ndúgu hasta que Bart volvió con un recién producido cargamento seminal y su manguera lista para rociarla, lo tomó para él solo, y colocando su cabeza en posición lo metió de golpe hasta la mitad, lo que es prácticamente el tamaño de un pene promedio, y sosteniéndolo con los brazos estando Bart de pié lo dejó caer dejando a Ndúgu sin rastro alguno de virginidad que pudiese haberle quedado. Esta penetración fue suave en comparación a las embestidas pélvicas que los demás habían descargado sobre él horas atrás, Bart lo sujetó casi abrazándolo y con ritmo bien marcado pero sin llegar a ser salvaje, luego de casi veinte minutos de perforación anal el hombre del enorme pene llenó nuevamente el vientre de Ndúgu desde otro ...