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Matilda, guerrero del espacio (capitulo 19)
Fecha: 16/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: calvito, Fuente: CuentoRelatos
... puedas y redirígela a los escudos. —El Atlantis se interpone. El Atami y el Hagi se aproximan. —Hemos perdido otro propulsor, el escudo principal ha caído, brechas en 32 secciones, y tenemos una fuga en el núcleo místico, —la voz de Camaxtli llegaba con interferencias. —Evacuación: segunda fase, —ordenó Ushlas con lágrimas en los ojos. Unos segundos después, un nuevo impacto sumió el puente en la oscuridad, mientras una nube de polvo lo invadía todo. Mientras los tres cruceros federales seguían protegiendo al Tharsis, esta, a velocidad de impulso fue retirándose de la batalla. En la nave, solo quedaban los oficiales mayores en el puente, y un pequeño grupo de ingeniería, que al mando de la maradoniana, intentaba mantener mínimamente la nave. —Súm a Tharsis. —Adelante Princesa, —contestó Ushlas tosiendo, que con algunas heridas, se mantenía en su puesto. —¿Dónde esta Matilda? —preguntó la Princesa sorprendida. —Matilda esta en el bastión. —¡No me jodas Ushlas! ¿Qué cojones hace ahí? —Hemos detectado la presencia de alguien de la familia imperial en el bastión. Pensamos que es Zorralla y, como ya te puedes imaginar no hemos podido disuadirla. Ha trasferido el mando a la almirante Rizé, —y después de un breve silencio, añadió—. He ordenado evacuar. Estamos acabados. —Dile al Atlantis… —La teniente Didym ha interpuesto al Atlantis para protegernos. No te lo puedo confirmar, pero creo que también les han dado muy duro, aunque no tanto como a ...
... nosotros. Mientras tanto, en el bastión, las dos líneas de avance federales estaban próximas al control central. Según lo hacían dejaban un enorme reguero de cadáveres de guardias negros, que se inmolaban por su princesa. Volaron las puertas de acceso y entraron en su interior en una vorágine de humo, disparos y gritos. Al fondo, sobre unas escalinatas que llevaban a un control superior, Matilda vio a la princesa Zorralla y ella también la vio. Sin pensarlo ni un segundo, las dos mujeres comenzaron a abrirse paso en el tumulto hasta que se encontraron. Esta vez no se pararon para observarse: fue el choque de dos verdaderos colosos. Durante unos minutos estuvieron propinándose furiosos golpes con las espadas en los escudos, hasta que finalmente, Matilda la alcanzó en un costado, traspasando el lateral de la coraza y penetrando en su carne. Desde su puesto de mando, la almirante Rizé, al igual que el resto de la flota, veían las imágenes que proporcionaban las cámaras de los cascos de los soldados federales. Vieron como Matilda, con otro golpe de Eskaldár, desarmaba a Zorralla. Después, cogiendo la espada de la princesa con la mano izquierda, las cruzó sobre el cuello de la altiva princesa imperial, que no mostró temor. La batalla cesó, todos los guardias negros habían caído. Las dos enemigas se miraron con ojos inyectados de odio. —Matilda, —llamó la almirante Rizé por su comunicador—. Tal vez fuera interesante tenerla como rehén, pero solo tal vez. Tú decides, lo que hagas ...