1. La tesis del sexo


    Fecha: 17/06/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: Profesor, Fuente: CuentoRelatos

    ... debido a una de las muy comunes manifestaciones de estudiantes.
    
    Ella me escribió comentándome de la situación y me dijo que buscáramos un lugar diferente para la reunión, como una biblioteca. Hábilmente, teniendo en cuenta lo ganoso que había dejado y buscando otro tipo de asesoría después de la académica, le dije que nos viéramos en mi apartamento. Lo pensó prolongadamente…esos dos chulos azules devisto en WhatsApp ya me tenían impaciente, pero luego vino la respuesta deseada:
    
    —Regáleme su direcciónprofessor, dijo en un tono extrañamente formal.
    
    Se la di y me devolví. Llegué en quince minutos. Ángela llegó media hora después. Vestía una blusa negra, la cual hacía juego con su hermoso cabello, un jean bastante apretado, el cual moldeaba sus larguísimas piernas. Me fascinaba que fuera alta. Su blusa le llegaba hasta la mitad del abdomen, dejando ver el patrón de un tatuaje que iniciaba unos cinco centímetros arriba de su cintura hasta quién sabe dónde. Y yo ya tenía muchas ganas de saber cómo continuaba ese patrón y dónde terminaba.
    
    La asesoría transcurrió con normalidad, le hice algunas correcciones a su tesis y ella estaba a punto de salir mi apartamento. Las ganas me pudieron y adelantándome me apresuré a ponerme entre la puerta y ella. Me miró estupefacta mientras le decía que me hubiera gustado besarla aquella vez. Se quedó mirándome fijamente y me dijo:
    
    —Yo le he dado mi confianza, hemos hablado de cosas que normalmente no hablo con un profesor, pero no ...
    ... sé si quiera que algo más pasara con usted.
    
    Aquella afirmación me dio pie para lanzarme a besarla, a lo cual ella se resistió, pero fue relajándose poco a poco. Deslicé mis manos por ese cabello hermoso, mientras mi pene ya comenzaba a despertar producto del roce de nuestros labios. Al levantarle la blusa pareció dudar, pues tomó fuertemente mi mano, pero luego la retiró, permitiendo que yo hiciese lo mío: sacarle la prenda que cubría sus tetas. Al ser una chica delgada, sus pechos no eran muy generosos, pero sí bastante firmes. Podía notar la calentura de sus pezones debido a la rigidez que los caracterizaba.
    
    Yo, bajándome el pantalón, mientras ella aún quedaba con su jean, le dije:
    
    —Sabe que nosotros hemos aprendido a usar mucho las manos para muchas cosas. La verdad es que ya me aburre que me masturben con ellas. Quítese las sandalias y mastúrbeme con sus pies.
    
    Obedeció, y despojándose de su calzado, comenzó a subir y a bajar con ellos sobre mi pene, era una sensación muy deliciosa, no solamente por la estimulación recibida sino por el morbo visual que producía en mí verlos en mi miembro, como una bailarina en un dance pole. Puso mi miembro en medio de ellos y me lo jaló un buen rato, seguidamente me acarició los testículos con las uñas de uno de ellos mientras con el otro seguía masturbándome. Colocó mi verga entre su dedo gordo y el que sigue para poder estimularme.
    
    La tomé de la cintura y le dije que, sin tocarme con las manos, me chupara el prepucio y que ...