-
Noche de pasión en Lisboa (VI): Fin de semana en la quinta
Fecha: 17/06/2021, Categorías: Gays Autor: alfredo1257, Fuente: CuentoRelatos
... enfadar a las señoras, con el convencimiento íntimo de que ella seguiría haciendo lo que le saliese del moño y volví al salón. La sobremesa estaba siendo tensa, Ana María y su marido aún arrastraban las consecuencias de la tensa conversación del domingo anterior. Además había pasado la noche del jueves, aunque él no lo sabía. Amália y yo nos sentíamos incómodos en medio del disgusto del matrimonio. Así que pretextando cansancio por una semana demasiado ajetreada, lo cual no era totalmente mentira, solicité me disculpasen para retirarme a dormir. Amália, dirigiéndose a mí, me dijo que ella me acompañaría en un rato. Subí a mi habitación y entrando en el baño, me desnudé y me dí una ducha. Salí y completamente desnudo, me metí en la cama, recostando mi espalda sobre el cabecero. Apenas me había acostado cuando veo abrirse la puerta y Amália entra en la habitación. Quedándose frente a mí, se fue desnudando poco a poco. Cuando estaba en ropa interior, se soltó el sostén y se masajeó los hombros. En ese momento pensé que durante toda la semana, mi amiga había utilizado sostenes normales. Tenía que tener la espalda y el cuello destrozados por el peso de su pecho. Ella se inclinó hacia ...
... adelante y se sacó la braga, introduciéndose en la cama conmigo. Me pidió que me acostase y puso su cabeza en mi pecho, pasándome una pierna doblada por encima de las mías. Yo le pasé una mano por detrás de su espalda, y con la otra, comencé a acariciarle el pecho al que podía acceder con comodidad. En mi muslo noto el contacto de su sexo desnudo. —Amália, esta semana no te he visto nunca con uno de tus sostenes especiales, tienes que estar dolorida. – Le comenté. —Créeme, cariño, no quieres verme con uno de esos sostenes. Tendrías que estar muy necesitado para que te excitases. —A mí me excitas hasta vestida. —No seas pelota, que todos sois iguales. —Sí, pero yo duermo contigo. Al no contestarme me doy cuenta de que se ha quedado dormida. Yo acerco mi cara a su pelo, aspirando su perfume, mientras continúo acariciándole el pecho. Lo siguiente que recuerdo conscientemente es despertar por la mañana abrazados como acostumbramos a dormir. Amália dándome la espalda, con uno de mis brazos debajo de su cuello, y mis manos agarrándola por los dos pechos. No tengo ni idea de cuando hemos cambiado de postura. CONTINUARÁ. Agradezco sus comentarios, tanto a favor, como en contra.