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Mamá coqueta
Fecha: 01/07/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: DENYS PERVERSO, Fuente: CuentoRelatos
... contemplación, provocando en mí candentes deseos. Tímidamente me acosté y tapé con las sabanas. Esto parece ser que no le gustó a Marcela. —¿qué pasa, no te me antojo cabron? —por supuesto que si mamá. —ya te dije que no soy tu mamá. Por supuesto, ella deseaba no pensarlo. Ahora debía verme como alguien desconocido. Pero no dejé de sentir feo cuando me dijo que no era mi madre. Aquello pasó de inmediato. El deseo que ella me provocaba en ese instante, borró nuestros lazos sanguíneos. —ven acá preciosa, ahora me vas a demostrar que tanto te gustó mi verga. Marcela sé sentó al borde de la cama con una pierna al suelo y la otra apoyando su piecito en el colchón. Ella estaba dispuesta a matarme de deseo. Todo aquello nublaba mi mente. El fuego incandescente de mi deseo estaba por desbordarse. Su panocha, adornada con aquella prenda, loco me estaba volviendo. Aquella escena mostrándome su exquisito depósito me tenía la verga a punto de explotar. La jalé desesperado la tumbé de espalda sobre la cama y le despojé de su atractiva, pero inútil prenda, Marcela tenía la panocha más peluda que haya visto en mi vida, de pronto parecía carecer de hendidura. Tan negra, era la tupida felpa, escudo de su resquicio. Devoraba con mis ojos su adorado rincón. Pero era mucho mejor devorarla con mi boca. Así lo hice, hundí mi rostro entre su pelambre y segundos después mi boca tenía sus pelos mojados en su interior. Marcela gimió y agitó con fuerza su cintura. Abrió su compás y ...
... acomodó mi boca en la entrada de su vagina. Lo que sucedió en seguida me sorprendió. Marcela se vino en abundancia. Sus manos sujetaron con fuerza mi cabeza cortando mi respiración. Su jugo brotaba tan abundante que apenas tenía tiempo de tragarlo. —meteme el dedo en el culo cabron. Obedecí a su demanda y le traspasé el culo con mi dedo mayor. Enseguida, la acomodé en cuatro patas. Ella accedió sin protestar. La penetré por su vagina. Acababa de tener su clímax, y con ello había perdido sensibilidad, así que se la saqué decidido a perforarle el culo. Cuando Marcela sintió el piquete en el culo pregunto: —¿qué haces? —te voy hacer un sodomita. —¡no espera! La tienes muy gorda. —lo siento Marcela, pero te voy a dar por el culo quieras o no. Mi verga ya luchaba por incrustarse en su puño de pliegues. —vamos Marcela, relajate y afloja el ojete, que mi verga esta viscosa por tus jugos, y seguro se desliza sin problema. Tras un suspiro de resignación, sentí como aflojó las nalgas y su recto se expandió. Aproveché ese instante y de un empujón logré clavarle la testa. Marcela se frunció un poco, pero yo ya estaba incrustado camino a su intestino. Me incliné, tomé sus globos y los froté con las palmas. Al instante Marcela se relajó confiada en mi nuevo afán, y entonces se lo atasqué hasta el fondo. —aaay cabron me matas. Permanecí quieto, pues apretó tan fuerte el culo que sentí que se me escurría la leche. El culo de mi madre, resulto muy estrecho para ...