1. Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra (Parte 3)


    Fecha: 02/07/2021, Categorías: Gays Autor: Profesor81, Fuente: CuentoRelatos

    Y si ese jersey gris con camisa blanca fue el inicio del mayor morbo de mi vida aún vendrían muchos más jerseys con camisas que me excitarían fetichistamente lo que jamás pude imaginar. Cierto que los jerseys y camisas que llevaba Alexandra eran simplemente eso, es decir, unos jerseys y camisas normales pero aun así verla así vestida me daba mucho morbo.
    
    Nunca sabré porque me daba morbo fetichista esa forma de vestir, pero a mí me volvía loco y me parecía muy pija siempre así vestida de la misma manera. Por lo que las siguientes semanas seguimos siempre el mismo ritual del último día: en cuanto nos quedábamos solos en la Academia me colocaba detrás de ella, le sacaba los cuellos de la camisa por fuera del jersey, la besaba el cuello, la levantaba de su asiento, la ponía contra la pared, le subía el jersey que llevara ese día y empezaba a comerle esas pequeñas tetitas por encima de la camisa que llevara ese día.
    
    Siempre el mismo ritual. Siempre igual. Le comí las tetitas yo creo por encima de todas las camisas que tenía (que eran muchas y todas muy pijas) y ella siempre muy seria, impasible, inalterable, inexpresiva, como si eso fuese lo más normal del mundo, con esa cara de soberbia, engreída, altiva y orgullosa que tenía ella. Es más, nunca pude saber si eso la excitaba o disfrutaba pues su cara de palo tenía siempre la misma expresión indiferente como si todo aquello no fuese con ella. Era tan rara. Incluso hoy en día, 10 años después, me cuesta comprender su ...
    ... comportamiento.
    
    Además es que, a pesar de que tenía ya 18 años, desprendía un aroma de inocencia virginal asombroso, apestaba a virginidad, y estaba segurísimo de que ningún chico la había nunca ni rozado ni besado, a pesar de ser tan alta, tan guapa y estar tan buena (a pesar de apenas tener tetas estaba muy buena). Quizás que aparentase tanta virginidad e inocencia hacía que me cortase un poco y me limitase solo a chuparla las tetas por encima de la correspondiente camisa. No me atrevía a más. Quizás con cualquier otra chica sí que hubiera avanzado más pero con Alexandra con esa frialdad virginal que la caracterizaba nunca me atreví a ir más lejos que chuparla y tocarla el culo. Hasta que llegó el día que desencadenó todo y el fetichismo fue tan brutal que acabó pasando lo que pasó.
    
    Ese decisivo día vino tan guapa como siempre y vestida con su estilo de siempre, con ese jersey gris que ya conocía, una camisa blanca a cuadros que nunca se la había visto antes y unos vaqueros azules. El ritual fue el de siempre pero al empezar a comerle sus pequeñas tetitas por encima de esa camisa blanca a cuadros me sentí verdaderamente excitado e incontrolado ese día. ¿Por qué? pues porque hice algo que nunca había hecho antes por lo mucho que me imponía virginalmente Alexandra y es que mis besos y chupetones empezaron a bajar poco a poco de sus tetitas hasta su vaquero. Sin darme yo cuenta acabé arrodillado antes ella y empecé a besarla la entrepierna por encima del vaquero mientras la ...
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