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Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra (Parte 3)
Fecha: 02/07/2021, Categorías: Gays Autor: Profesor81, Fuente: CuentoRelatos
... acariciaba el culo. De vez en cuando mis manos subían de nuevo a su camisa y la acariciaba un poco pero siempre volvían a su delicioso culo adolescente que me encantaba masajear mientras besaba su vaquero en su entrepierna. ¿En qué momento perdí el control y me cegué por completo? no lo sé exactamente pero supongo que el detonante fue cuando empecé a desenganchar su camisa por fuera del vaquero, se la saqué por fuera del vaquero, eso me dio mucho morbo, siempre llevaba la camisa metida perfecta, formal e inmaculadamente por dentro del pantalón, así en plan niña buena pija, y habérsela sacado así fetichistamente por fuera me dio un morbo fetichista total. Y ese morbo fue mi perdición pues antes de que me diera cuenta la estaba desabrochando su vaquero, bajando la cremallera y bajando su vaquero brusca y rápidamente con deseo y pasión. Qué poco me sorprendió ver que llevaba unas sencillas braguitas blancas muy infantiles y virginales. No esperaba otra cosa. Tendría 18 años pero en el fondo era una niña pequeña en todo y su forma de vestir así lo demostraba. ¿Qué paso? pues lo inevitable: empecé a comerle esas braguitas blancas con toda la pasión del mundo y mientras se la comía (y empapaba con mi saliva) le tocaba las tetas por encima de esa camisa a cuadros o la tocaba el culo por encima de esas braguitas. Dios, qué placer me daba eso, era una pasada. Pero, lo más desconcertante para mí fue que de repente alcé la vista y comprobé como Alexandra seguía igual que ...
... siempre, es decir, con esa pose orgullosa, altiva, indiferente y prepotente como si todo eso no fuese con ella. Me incorporé y la miré a sus ojos verdes y me llene de odio y rencor, me cabreé un montón, ¿por qué? pues porque la estaba comiendo su pequeño coño por encima de sus braguitas y ella como si nada, con una indiferencia brutal, con un desdén en su mirada como si eso no le importase, solo mantenía su mirada engreída de orgullo y altivez como si todo lo que yo hiciera se la sudara. Y eso me frustró y cabreó un montón, en ese momento la odiaba al mostrar esa indiferencia con desdén a todo lo que yo hacía, por lo que llevado por el odio empecé a tocarla tas tetas con fuerza, con violencia, con pasión y pasó lo que jamás pensé que haría en toda mi vida, y mucho menos con Alexandra: la agarré su camisa a cuadros y con mucha furia se la rasgué violentamente. Todos los botones de su camisa saltaron por los aires, fue un acto de pura pasión, jamás en mi vida le había rasgado así la camisa a una chica y nunca más lo he vuelto a hacer en mi vida, pero ese día Alexandra sacó lo peor de mí y tuve que calmar mi frustración sexual rompiéndola así esa camisa a cuadros. Y a partir de ahí ya no pude controlar mi odio, mi deseo, mis ganas y mis anhelos fetichistas por ella, porque con la camisa abierta me lancé a su pequeño sujetador blanco y empecé a comerla las tetitas. Esto duró poco pues enseguida le rompí también ese sujetador blanco y puede por fin después de tantos meses verle ...