1. Nadie me ha trastornado tanto como Alexandra (Parte 3)


    Fecha: 02/07/2021, Categorías: Gays Autor: Profesor81, Fuente: CuentoRelatos

    ... esas tetitas. Y sí, ciertamente eran tetitas, eran muy pequeñas, apenas tenía nada de tetas, pero me daba igual, Alexandra me producía tanto morbo que me encantaba comerla esas tetas y acariciarlas aunque fuesen tan pequeñas.
    
    Y lo que tenía que acabar pasando pasó, mentiría si dijera que recuerdo cómo pasó exactamente pero no lo recuerdo, solo sé que la acabé empujando hacía la mesa, la puse con el culo en pompa, le rompí sus braguitas blancas y acabé penetrándola por detrás con un deseo como nunca antes he tenido en mi vida. Puro deseo. Pura pasión y puras ganas de follármela con toda la potencia del mundo. Y, entonces sí, sí que por fin su inexpresiva cara empezó a cambiar y soltó un gemido contenido. Su primer gemido. Qué morbo me dio eso. Me hizo follarla más deprisa, más rápido y con más ganas, y ella empezó a gemir más rápido y con ganas. No podía creer que por fin Alexandra demostraba algo de ser humano, esos gemidos era lo más humano que la vi nunca hacer, y estaba harto de verla siempre tan fría, seria, frígida, gélida, orgullosa, prepotente e inexpresiva.
    
    No sé cuánto tiempo estuve follándomela así por detrás. Sé que fue mucho. Y sé que cada vez que la oía gemir (y que me demostraba con ese gemido algo de humanidad y no el robot que era siempre) me activaba tanto que volvía a follármela con más ganas. Aún tengo en mi retina de mi ojo ese jersey gris subido con esa camisa blanca a cuadros medio rota y rasgada mientras me la follaba por detrás. Mentiría si ...
    ... dijera que ella estaba gozando como una loca pues dudo mucho que Alexandra con lo rara y fría que es pueda nunca llegar a gozar pero lo que sí es que la follada que le estaba haciendo, aparte de ser la primera, iba a ser para siempre la follada que más la iba a hacer gozar y gemir. Y gimió poco pero lo que gimió fue un estimulante brutal para mí.
    
    Al cabo de muchísimo tiempo me separé de ella. Tenía mi inmenso pene erecto lleno de sangre, fue todo tan rápido que nunca reparé que la había desvirgado y eso me dio aún más satisfacción brutal. No llegué a correrme y tenía muchas ganas de correrme. Además tenía ganas de correrme en su boca virginal por lo que fui con mucha ilusión al cuarto de baño a limpiarme la sangre vaginal de mi inmenso pene erecto dispuesto a metérselo en su boca para hacer así la corrida del siglo.
    
    Y ese fue el momento más frustrante de aquel día inolvidable pues tarde solo 15 segundos en ir a limpiarme al cuarto de baño y cuando volví Alexandra ya se había subido los pantalones, se había bajado el jersey tapando así su camisa rasgada y estaba cogiendo tranquilamente su abrigo del perchero. Me dejó boquiabierto y desconcertado la frialdad de sus actos. Actuaba como si nada hubiera pasado, con la indiferencia, orgullo y prepotencia que siempre la caracterizaba. Por supuesto que podría haberla en ese momento forzado de nuevo y follarla la boca (yo estaba que explotaba y tenía litros de semen en mi inmenso pene deseando salir) pero el verla así ya vestida me ...