1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    ... que había en la planta de abajo, no quería encontrarme con Raúl y necesitaba lavarme sobre todo para quitarme la sensación del calor de su lengua y la mezcla de mis jugos que empapaban todo mi sexo.
    
    Empezaba a ponerme nerviosa y a sentir la culpabilidad de haber engañado a Gustavo por primera vez.
    
    Una cosa era fantasear y otra era hacer realidad las fantasías. Mientras pensaba en todo lo sucedido, mi hija volvió a reclamar mi atención pidiéndome ayuda para bañarse.
    
    A la misma vez llegó mi marido y mis suegros con toda la compra en dirección a la cocina.
    
    Desperté toda asustada y nerviosa, sudando por cada poro de mi cuerpo, mareada y con el vestido y cada prenda que llevaba encima pegada a mi piel. Sentí mis bragas empapadas y una punzada en mi vientre cómo no lo sentía desde mi adolescencia cuando me pegaba esos magreos con los chicos que nunca terminaban cómo debían de acabar.
    
    ¡Un sueño! ¡Menos mal! Parecía tan real que me asusté todavía más.
    
    Decididamente estaba perdiendo la cabeza y sentía que una parte de mí, la mujer que siempre tenía todo bajo control, se estaba descontrolando a marchas forzadas.
    
    Rápidamente conseguí incorporarme de la hamaca mientras oía el escándalo de mis hijos mientras se bañaban totalmente ajenos a la zozobra que su madre sentía en esos momentos.
    
    Entré en la cocina y empecé a preparar, esta vez sí, la comida viendo a través de la ventana a mi marido y a mis suegros que acababan de aparecer en escena cargados de bolsas ...
    ... con la compra.
    
    — ¡Hola cariño! -saludó mi marido -Tienes mala cara, ¿te ocurre algo? -me dijo.
    
    — No me encuentro muy bien, el calor, el viaje… ¡estoy muy cansada!
    
    — Deja que te ayudo con la comida, luego coloco la compra.
    
    — Ya se me pasa, no te preocupes... las mujeres, ¡ya sabes!!
    
    — Jaja… sí… luego echamos una siesta… −dijo guiñándome un ojo.
    
    — Ya… los tíos a lo vuestro, jaja… hoy no creo, estoy reventada.
    
    Dejamos de hablar ante la llegada de sus padres y de los niños que volvían de la piscina.
    
    — Subid y cambiaros de ropa mientras acabamos de preparar la comida… −les dije.
    
    — ¡Marcos, ayuda a tu hermana con su ropa!
    
    — Ok mamá… no te preocupes.
    
    — ¡Gracias cielo!... la verdad es que es un sol (les dije a mis suegros), se porta muy bien con su hermana, es muy responsable.
    
    Entre todos preparamos la comida y la servimos en la mesa.
    
    Llamé a mis hijos y como de costumbre bajaron corriendo la escalera en especial mi hija Laura que todo lo hacía un juego, cómo cualquier niña de su edad.
    
    Una vez sentados a la mesa, eché de menos a Raúl y pregunté a su abuela por él.
    
    — No te preocupes, no suele comer con nosotros, cuando se levante ya comerá de lo que le dejemos, dijo mi suegra.
    
    Se acuesta muy tarde y además es muy dormilón, no te preocupes por él Laura.
    
    Una vez comido y puestos una vez más al día recogimos la mesa y no veía la hora en echarme un rato debido al cansancio y a la necesidad de estar un rato tranquila y a solas con mis ...
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