1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    ... ese momento, aunque sólo fuera en ese momento.
    
    A veces me dejaba ir mientras paseaba de camino a casa, miraba a los hombres cuando me cruzaba con ellos, fantaseaba con provocarlos y dar lugar a una situación incontrolable para mí y que desembocara en algún rincón sórdido de una calle cualquiera en penumbra con el miedo a ser descubiertos y con ese instinto animal que algunos hombres suelen dejar aparecer cuando una mujer les provoca y que no pueden controlar.
    
    Me veía en mi fantasía desarreglada después de ser follada en cualquier lugar mugriento de una calle cualquiera. Con mi impecable traje de ejecutiva manchado de polvo o de cualquier otro efluvio emanado en el momento del acto. Ufff!! Sólo imaginarlo llegaba a casa con las bragas empapadas (una fantasía al fin y al cabo pero que me daba un momento de emoción que hacía que buscara a mi marido esa noche y que como siempre conseguía llegar al orgasmo rápidamente y a la misma vez me dejaba con una sensación de insatisfacción al ser yo la que controlaba la situación, una vez más).
    
    Llegamos al chalet de mis suegros una mañana de primeros de agosto con un calor insoportable… me puse para viajar ese día un vestido veraniego beige, muy fresquito y abotonado por delante dos dedos por encima de mis rodillas… llevaba un botón del vestido abierto por donde se podía ver mi sujetador blanco que hacía que mi escote luciera muy bien. Durante el viaje mi marido no paraba de poner su mano sobre mi muslo que había quedado al ...
    ... descubierto al estar sentada… mis hijos dormían detrás sin enterarse de nada… el aire acondicionado del coche hacía que la sensación de bochorno que hacía fuera del coche fuera llevadera, en fin, me dije: Intentaría pasármelo todo lo bien que pudiera.
    
    Mis suegros salieron a recibirnos y después de los consabidos besos y abrazos, entramos en la casa… el bochorno fuera de ella era insoportable y eran sólo las 11 de la mañana.
    
    Mi hija Laura subió corriendo las escaleras hacia su habitación, gritando, explorando la parte de arriba del chalet seguida de su hermano, ambos dormían en la misma habitación y así podía cuidarla mientras nosotros hacíamos nuestras escapadas nocturnas durante la noche, volviendo a altas horas de la noche y teniendo algunos ratos de intimidad que, durante el año, debido a nuestros trabajos, no podíamos disfrutar.
    
    Nosotros nos quedamos con mis suegros en la cocina poniéndonos al día, de cómo había sido el viaje, de cómo nos iba y todas esas cosas.
    
    Mientras hablaba, me había sentado en una silla de la cocina y deje entreabiertas mis piernas que debido a lo corto del vestido, dejaba ver el principio de mis muslos, ya morenos por el sol y de los que estaba muy orgullosa, sin darme cuenta que en la entrada había un joven con el pelo muy corto, casi rapado, un tatuaje en el hombro que debido a la camiseta deportiva de tirantes que llevaba era visible y un pendiente en la oreja izquierda que brillaba a la luz del día y con un bóxer negro muy ajustado en el ...
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