1. No sé como ocurrió, ni como dejé que ocurriera


    Fecha: 03/07/2021, Categorías: Incesto Autor: palotess, Fuente: CuentoRelatos

    No sé cómo ocurrió, ni como dejé que ocurriera… pero la verdad es que nunca pensé que aquellas vacaciones en la casa de la playa de mi suegros cambiaría el curso de mi vida y sobre todo mi relación con Gustavo ( mi marido)... nunca antes le había sido infiel aunque antes de casarnos yo había tenido mis novietes y por supuesto no había llegado virgen al matrimonio, ni mucho menos, por eso no sé cómo la situación se me fue de las manos con el sobrino de mi marido, aunque en realidad no era sobrino ¨carnal ¨ suyo (el ¨fantasma¨ de su hermano se había casado con su mujer cuando ya ésta había tenido a su hijo, Raúl).
    
    Por cierto, me llamo Laura, tengo 42 años y un hijo adolescente de 17 años (Marcos) y una niña de 5 (Laura)… soy abogada y trabajo en un buen bufete de una ciudad del sur de España y que voy a obviar para no dar muchas pistas.
    
    Soy más bien morena, 1´69, ojos verdes… pelo largo cortado a mitad del cuello, labios más bien carnosos… estoy orgullosa de mi culo (mi trabajo me cuesta en el gimnasio) y sobre todo me encantan mis pechos, una talla 100 aproximadamente que procuro lucir con escotes más o menos insinuantes que no sobrepasan lo moralmente adecuado y que se mantienen muy bien debido al ejercicio que hago. Vamos que para la edad que tengo aún estoy muy buena (como dice mi marido).
    
    A finales de Julio, mi marido llegó una noche diciendo que sus padres celebraban sus bodas de oro y que querían celebrarlo con sus hijos y sus nietos en el mes de agosto, ya ...
    ... hacía varios veranos que había conseguido desengancharme de ir al chalet de mis suegros en Almuñécar y este verano estaba viendo que no íbamos a tener más remedio que ir.
    
    Mi suegro había tenido suerte en sus negocios, tenía una compraventa de coches y le había bastante bien… tenían un chalet enorme con una gran piscina en una de las mejores urbanizaciones de este rincón granadino… había habitaciones para ellos y los dos matrimonios además de habitaciones para sus nietos… bueno, el de mi cuñado, también entraba dentro de ellos… ahora el negocio de la compraventa lo llevaba su hijo Julio, un verdadero gañan, que pensaba que el mundo giraba alrededor de él.
    
    Mi marido Gustavo, era lo contrario de Julio, sencillo, educado, cariñoso, accesible y siempre estaba pendiente de mí, aún no sé cómo pude fallarle… aunque la verdad es que en cuestión del sexo no era muy hábil, yo me las apañaba para quedar casi siempre satisfecha, pero tras lo sucedido durante esos días… veo que estaba equivocada.
    
    A menudo tenía la sensación de que, en cuestión del sexo, me estaba perdiendo algo que no sabía definir pero que echaba en falta en mi vida.
    
    La pasión, sentir que era poseída, que era usada, que no era dueña de la situación como solía ocurrir a menudo cuando hacía el amor con mi marido (¡hacer el amor!) esa era la expresión que fallaba. Yo necesitaba ser dominada, al menos en ese momento, nada de suavidad. Necesitaba sentirme poseída, saber que pertenecía a un hombre que disponía de mí en ...
«1234...15»