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SECUESTRADA (y 4)
Fecha: 10/07/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: noespabilo, Fuente: SexoSinTabues
... eso vinieron a por el pendrive. Por eso sabían dónde buscar… Por otra parte… — ¡Qué! ¡Dígame lo que sea! — No se altere… No debía decirle esto pero después de lo ocurrido… Creo que la dejarán en paz… Su marido trabajaba para una organización que se dedicaba al tráfico de personas. Seguramente les facilitaba el blanqueo de dinero procedente del negocio. Por lo que he podido ver, en los ficheros, hay números de cuentas cifradas y depósitos en paraísos fiscales. Del resto nos encargaremos nosotros. Se despidieron y se marcharon… Me preparé algo de comer… Llegaron mis hijos que se asustaron cuando una vecina les dijo que la policía había estado en casa. — ¡¿Qué ha pasado mamá?! — Pregunta Celia alterada. — Sentaos… Tenemos que hablar… — Intenté rebajar la tensión… No sabía cómo darles la noticia. — Pero ¿Nos vas a decir que ha pasado? — Demandó Miguel. — Sí, veréis, vuestro padre ha tenido un accidente… — ¿Un accidente? ¿En la cárcel? ¿Qué tipo de accidente? — Celia hablaba con voz serena. — Ha… Muerto… — ¡¿Cómo?! ¡¿Papá ha muerto?! ¿Cómo? ¿Qué le ha pasado? — Miguel gritaba y lloraba al mismo tiempo. Celia me miraba con tristeza pero tranquila. — Lo han encontrado… Bueno… Al parecer lo han asesinado. Nos engañaba. Trabajaba para una organización mafiosa que traficaba con personas. Antes o después hubiera ocurrido algo así. Ahora me explico por qué hizo lo que hizo con Javier y conmigo con tanta frialdad… — Les aclaré. — Mamá… Es duro decirlo, pero en el fondo me alegro… Yo ...
... temblaba al pensar que haría cuando saliese de la cárcel… Sobre todo… Que te haría a ti y a mí, si se llega a enterar de mi denuncia… — La madurez de mi hija me sorprendió. En la prensa aparecieron una serie de reportajes con la desarticulación de una banda que se dedicaba al tráfico de personas, armas y estupefacientes. En las fotos que se publicaron pude reconocer al Gordo y al amigo de Pedro. Tuve que volver a trabajar. Era el sostén de mi familia. La prisión y muerte de Pedro nos dejó sin recursos. Pero una tarde de limpieza en mi dormitorio encontré pegado a la parte baja de un cajón de la cómoda, dos cartillas de ahorros. Yo desconocía su existencia. Estaban a nombre de Celia y de Miguel y tenían un saldo positivo de doscientos mil euros cada una. Aquel dinero nos vendría bien para regular nuestra economía. No me importaba su procedencia. Si denunciaba aquello se quedaría la administración con el dinero y a nosotros nos hacía falta. No tuve escrúpulos para utilizarlo. Una mañana, tomando café en mi hora de descanso, vi entrar en la cafetería a una persona que se me quedó mirando de forma extraña. Disimulé mi nerviosismo. De alguna forma le reconocí… Era mi “cuidador”. El hombre que se portó amablemente conmigo en el tiempo que pasé en la mansión del Gordo… Él también me había reconocido. Cuando se acercó a mi lado derramé el café. Mis manos, mi barbilla, temblaban… — No te asustes Ana… No quiero hacerte daño. Ha sido una casualidad encontrarte aquí, entré a tomar algo y me ...