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SECUESTRADA (y 4)
Fecha: 10/07/2021, Categorías: Dominación / BDSM Autor: noespabilo, Fuente: SexoSinTabues
... sorprendió verte… Y me alegró… Me caías bien, comprendo que para ti no fuera agradable y lo siento. Era parte de mi trabajo pero… — ¿Era parte de tu trabajo violarme? ¿Qué quieres de mí? — Temía la reacción de aquel hombre. No sabía cuales podían ser sus intenciones pero sospechaba que no muy buenas. — Lo siento Ana. He pensado mucho en lo que ocurrió contigo… Tú no eras como las otras. Contigo sentí algo especial y… A veces he pensado en buscarte y pedirte perdón por lo que te hice. Pero también pensaba que a ti no te haría mucha gracia… Por eso no lo hice. Lo de hoy ha sido una casualidad. Lo siento… De corazón. Me marcho y no me verás más — Hizo ademan de marcharse pero lo detuve. — Espera… No te vayas aún… Yo… — Ya no temblaba, el miedo había desaparecido. Un aluvión de sentimientos encontrados bullían en mi mente. Me sorprendí a mi misma excitándome ante la idea de volver a ser poseída por aquel hombre… — Si quieres… podemos vernos en un sitio más tranquilo… Hablar… — Me embriagaba su mirada tierna, la misma que cuando acariciaba mi cuerpo sometido, atado a la cama. Un cosquilleo en mi sexo, una descarga de fluidos y mi braguita se empapó. Acarició mi mano y ya no pude soportarlo más. — Ven… Vamos a mi casa… — Le dije sin pensar en las posibles consecuencias de lo que le proponía. Sorprendido me cogió amablemente del brazo y salimos a la calle… — Tengo el coche aquí cerca, vamos — Le dije. Abrí la puerta y entramos en tromba, cerrando a continuación… Me desvestí en un ...
... abrir y cerrar de ojos, cuando lo miré también él estaba desnudo, su verga en total erección. La recordaba grande, larga y de un grosor excepcional, pero ahora me parecía mucho mayor. Me levantó por las axilas, me apoyó contra la pared, me besaba con auténtica pasión. Su lengua recorría el interior de mis labios. Mis pies no llegaban al suelo me tenía en volandas… La penetración fue lenta, muy lenta, exasperante. Yo intentaba introducirla hasta el fondo de golpe. Pero él dominaba la situación, me dominaba, sabía lo que hacía. Dos o tres golpes más de su verga y un trallazo de placer recorrieron mi cuerpo, desde el sexo irradiaba hacia las piernas, hacia mi vientre y senos, a mi cabeza. — ¡AAAGGGG! — Grite, sin importarme que pudieran oírme los vecinos. El orgasmo se mantenía, bajaba y subía en intensidad. Él no dejaba de bombear con parsimonia. Con tranquilidad. Me sujetaba por mis nalgas y me subía y bajaba sobre su verga como si fuera una muñeca. Arañe su espalda, golpeé su culo con mis talones, abrazando su cadera con mis piernas… Rodeando su fuerte cuello con mis brazos, me llevó con su pene dentro de mi vientre, hasta mi dormitorio… Sin dudar… Me depositó en la cama, me giró hasta colocarme en cuatro y de nuevo bombeó mi sexo como un poseso. Descargó en mi interior. Yo estaba como poseída. Mis orgasmos se sucedían sin solución de continuidad. Quedé desfallecida, como en una nube. Él acariciaba mi cara, mis labios con sus dedos. Provocaba sensaciones indescriptibles cuando ...