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Las confesiones de Jorgito (5)
Fecha: 10/07/2021, Categorías: Gays Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... oprimí el portero eléctrico temblaba de pies a cabeza y debía respirar por la boca de lo nervioso que estaba. Segundos después el dueño de casa bajó a recibirme y una vez en el hall de entrada del edificio nos saludamos con un beso en la boca mientras él me tenía abrazado por la cintura. Cuando subíamos en el ascensor hasta el séptimo piso me preguntó: -¿Preparado, Jorgito? -Sí, señor Manuel, nervioso pero preparado… ¿Ellos ya llegaron?... -Sí, hace un rato, están ansiosos por conocerte, lindo… Y el muy guarro de Enrique les ha dicho que cuando te vean no lo van a poder creer… -Ay… ¿y si no les gusto? –dije tontamente. El Señor Manuel lanzó una carcajada: -¿Te volviste loco, Jorgito? -No, perdón, es que… es que estoy muy nervioso… -me justifiqué. Por fin entramos al apartamento “A” de la séptima planta y una vez en el living el temblor de mis piernas se acentuó al ver a esos tres señores desconocidos que iban a disponer sexualmente de mí. Todos bien trajeados conversaban con Enrique, pero el señor Manuel interrumpió la charla: -Señores, aquí tenemos al chico… -y enseguida se dirigió a mí y me tomó de la mano: -Vamos, lindo, que voy a presentarte a los amigos; a Enrique ya lo conocés muy bien… -dijo con su conocida risita. Me condujo primero hasta el señor Enrique, quien tomó mi cara entre sus manos y me besó en la boca: -Bienvenido, Jorgito… Vamos a pasarlo muy bien. Mi nerviosidad me impidió responderle y el señor Manuel me llevó hasta un ...
... hombre de estatura media, calvo, de mejillas rubicundas y mirada penetrante. -Él es el señor Miguel Ángel… -me dijo el dueño de casa y yo saludé en un tono casi inaudible: -Hola, señor Miguel Ángel… -Es muy tímido y está muy nervioso… -explicó el señor Manuel. El señor Miguel Ángel sonrió mientras yo seguía temblando y dijo: -Además de tímido es muuuuuy lindo… Usted no exageró, Manuel… -Si le parece muy lindo ahora, ya me va a decir cuando lo vea desnudito… -comentó el señor Manuel y yo sentí que las mejillas se me incendiaban de la vergüenza. Después siguieron las presentaciones en un tono similar de encendidos elogios hacia mí. Le tocó el turno al señor Antonio, alto y muy delgado, pelirrojo con algunas canas, y por último al señor Javier, de baja estatura, cabellos grises y cara redonda. El señor Manuel, que seguía tomándome de la mano les preguntó a los visitantes: -¿Algún comentario, señores, o prefieren que pasemos a la acción? Yo cobré coraje y venciendo mi timidez pude mirarlos a la cara y así gozar más de la situación. Advertí que se miraron entre ellos, como buscando una respuesta en común. -Manuel nos comentó que tenés dieciocho años, Jorgito, ¿es cierto?, porque yo no te daría más de quince. –se adelantó el señor Javier. -No, señor, tengo dieciocho… -Es que no quiero tener nada con un menor, ¿se entiende, Jorgito? -Sí, señor Javier, pero si quiere puedo… puedo mostrarle mi carnet de identidad… -le dije mientras llevaba la mano ...