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Las confesiones de Jorgito (5)
Fecha: 10/07/2021, Categorías: Gays Autor: señoreduardo, Fuente: CuentoRelatos
... que empiecen ustedes. Y empezaron, claro. Yo me había puesto en cuatro patas, porque me encanta esa posición que me hace sentir una perrita cuando me entrego. -¿Qué prefiere, Antonio? ¿la boca o el culito? –le escuché preguntar al señor Javier. -Le agradezco que me deje elegir, amigo. Prefiero darle por el culo. -Bueno, yo le uso la boquita entonces. Inmediatamente subieron a la cama y empezaron a gozarme y hacerme gozar. Los dos tenían penes bastante grandes, así que me dolió mucho el del señor Antonio y me costó tragar el del señor Javier y empezar a chuparlo. Pero el dolor del culo, como yo ya sabía, se transformó muy pronto en placer, en un goce intenso sumado al que me producía esa mamada que le estaba haciendo al señor Javier, que no dejaba de gemir y jadear. Por su parte el señor Antonio mientras seguía bombeando se puso a darme palmaditas en las nalgas… ¡ay, ay, ay! ¡qué rico eso que yo desconocía y me puso a mil! Por fin ambos llegaron al orgasmo y me llenaron de semen mientras rugían como animales y se derrumbaban en la cama. Yo tragué toda la leche del señor Javier y cuando empezaba a desear más penes escuché al señor Miguel Ángel: -¡Ya estoy listo! ¡mirame, Jorgito! ¡mirá cómo tengo la verga! Hermosamente parada la tenía y entonces el señor Manuel dijo: -Adelante, amigo, forme dúo con Enrique y denle con todo. -¿Y vos, che? -Yo esta vez quiero cogérmelo solo. Toda la noche conmigo cuando ustedes se vayan. -Vale. Oiga, amigo, ¿la ...
... boquita o el culo? -preguntó el señor Enrique y el señor Javier, después de dudar durante algunos segundos y quemarme con los ojos eligió mi boca y dijo: -El culito lo dejo para la segunda vuelta, porque me imagino que habrá un bis, ¿cierto? -Claro que sí, Miguel Ángel… -confirmó el señor Manuel y a mí se me hizo agua la boca. El señor Javier y el señor Antonio salieron con esfuerzo de la cama y subieron a ella el señor Enrique y el señor Miguel Ángel, que se ubicó ante mi: -A ver bien abierta esa boquita, lindo… -yo por supuesto obedecí y el señor Miguel Ángel me metió su pene hasta la garganta, aunque cuando yo empezaba a sentirme asfixiado lo retiró en medio de una carcajada: -Te asustaste, ¿eh, Jorgito? -Sí, señor Miguel Ángel… un poco… -pero no le dije que además del susto y la sensación de estar ahogándome había sentido también una oscura excitación. En ese momento me ocurrió ese habitual dolor intenso cuando me usan el culo, como había empezado a usarlo el señor Enrique que me tenía aferrado por las caderas mientras bombeaba a ritmo lento y bien a fondo. -No me la chupes de entrada, primero quiero lamidas, Jorgito, desde los huevos hasta la punta, a ver qué tal sos con la lengüita… -Sí, señor Miguel Ángel, como usted diga… -y me apliqué a cumplir la orden. Sus huevos olían bien y estuve lamiéndolos un ratito, contento de oír como gemía y me alentaba: -Ahhh… ahhhhh… así, Jorgito, ¡así!... aaahhhhhh… Orgulloso y muy caliente empecé el ascenso del tronco ...