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Ciclo de la vida
Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... Pero sí, ahí estaba, tumbándome al lado de este chico que, era evidente, tenía toda la intención de hacerme pasar por el aro. -Apaga la luz – le dije con la esperanza de quedarme dormida y despertarme de verdad en mi cama. -No, quiero verte bien hoy – Me contestó con decisión. ¡Estoy jodida! Pensé No tardó nada en lanzarse sobre mí, en besarme los labios… Yo retiraba la cara ¡No podía dejar que me besara así! -Me duele la cabeza – Solté en un intento desesperado por escaquearme. -Claro, si no hubieras bebido tanto… Pero yo tengo un remedio estupendo para que se te pase – Dijo mientras metía sus manos debajo del camisón, llegando hasta mis tetas. ¡Coño! ¡Que me está tocando las tetas! Se me pusieron los pezones como piedras, pero no de excitación sino del susto ¿Cómo salía yo de allí? Estaba clarísimo que éste tío no tenía ninguna intención de dejarme. Antes de darme ni cuenta me había quitado aquel camisoncito tan cursi y agasajaba mis senos con frenesí. Debía de tener una calentura de narices. Me chupaba los pezones, me los pellizcaba, repasaba mis areolas, amasaba el pecho enterito con toda la mano, iba de uno a otro sin parar… ¡Si hasta me está poniendo cachonda! Pensaba. Intentaba aguantar aquellas caricias como podía, no me podía excitar con él ¡Era mi padre! Pero nada, él seguía y seguía sobando, besando… ¡Coño, este tío sabía lo que hacía! ¡NO! No iba a caer en esta aberración. Una cosa era jugar con mi hermana, porque realmente era un juego y otra muy distinta echar ...
... un polvo con papá. Si lo pensaba fríamente (y en caliente) era antinatural. Este pensamiento me estaba ayudando a aguantar como podía. Cuando fue besando mi vientre planito, mis piernas, mis pies… Poco a poco me iba derrumbando. ¡No, jamás! ¡Aguanta, Lidia, aguanta! Al bajarme las bragas de encaje, cerré las piernas tan fuerte como pude. Él no se amilanó, se maravilló al ver mi coñito totalmente depilado, acariciando suavemente el monte de Venus que quedaba a la vista. -Te has depilado entera, es la primera vez que te veo así. Pareces un bebé, me encanta… Has tenido una idea genial – Me dijo en un susurro. ¿Genial? ¡La he cagado! Ni fuerza en las piernas ni leches, fue besando mi zona íntima haciendo fuerza con las manos para que, poco a poco, las fuera abriendo (sin querer). ¿Mi padre hacía sexo oral? ¡Joder, qué pasada! No sé cómo, ya tenía su cabeza entre mis muslos, besándome, acariciándome y haciendo diabluras con su lengua. Me la pasaba desde el agujerito del ano hasta el borde del clítoris sin tocarlo, recorriendo mi entrada vaginal… Me estaba poniendo histérica mientras intentaba apartarle (sin éxito) de ahí… Repentinamente, su lengua llegó a mi botoncito de placer, a ese nódulo necesitado de caricias, caricias que no quería… A la vez que lo movía, chupaba y rodeaba, metió dos dedos en mi interior, frotando con suavidad y cierta energía mis paredes vaginales. Sin esperarlo ni por lo más remoto, intentando convencerme de que esto no era real, de que no era mi padre, de ...