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Ciclo de la vida
Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... “padre”. No sé cómo salí del paso, no había bailado eso en mi vida ni de lejos. Luego, bailes más normales (de los 80), un montón de alcohol (que mi tía, la muy cabrona, se encargaba de quitarme) unos canapés para matar el gusanillo (por fin), hasta que, pasada la medianoche, más muerta que viva, mi padre o marido me dijo que era hora de subir. -¿Subir a dónde? – Pregunté con curiosidad. Otra sorpresita, pensé. -Pues a la habitación, dónde va a ser. – Me contestó. A la habitación… Ya… ¿Qué habitación? ¿Para qué? ¿La noche de bodas?… ¡Hostias! ¡La noche de bodas! ¿No pretendería pasar la noche de bodas conmigo, no? ¡Que soy su hija, coño! Pues ni hija ni leches, me vi en un ascensor subiendo con mi padre (acojonadita perdida) hasta la décima planta, donde entramos en una habitación súper chula, con salita y un dormitorio enorme. Una botella de cava y unos bombones nos esperaban. Me estaba entrando un acojone… Es un sueño, es un sueño, es un sueño ¿No me iría a acostar con mi padre en un sueño, verdad? ¡Me daba un infarto! Mi padre, sirviendo dos copas, brindó conmigo. Solo le di un sorbito, no me pasaba nada por la garganta. Empezó a quitarse el chaqué hasta quedarse en unos calzoncillos de tela, blancos y súper discretos, se dirigió al baño (Qué espalda tenía el cabrón y qué culito), oí cómo se lavaba los dientes. Salió… ¡Cómo estaba! ¡Hasta marcaba abdominales! -Te espero en la cama mientras te cambias. No tardes – Me dijo con insinuación evidente de lo que me esperaba. Más ...
... que acojonadita perdida, me metí en el cuarto de baño de la habitación, era impresionante. Había un camisón de seda blanco, bastante pequeño, preparado para mí. ¡Joder, me estaban temblando hasta las tetas! ¡No podía seguir, ni en un sueño ni nada! Apareció el bueno de papá (qué previsor) para ayudarme a soltar los cien mil botones que tenía el vestido de novia por la espalda, luego se retiró otra vez a la habitación. Me desnudé, llevaba ropa interior blanca de encaje y medias con ligas (una azul). Ni me reconocía. Con más miedo que vergüenza, como una autómata (realmente no quería y no sabía ni por qué lo hacía) me quité el sujetador y las medias poniéndome el camisoncito a continuación. Me lavé los dientes y, todavía flipando, queriendo quedarme allí encerrada, no tengo ni puta idea de por qué salí del baño. Me esperaba en la cama con la luz de la mesilla encendida. Ahora estaba muerta de vergüenza ¡No me podía meter en la cama con mi padre! ¡Y menos con este camisoncito! ¡Dios mío, es papá! ¡QUE NO PUEDO! Sin embargo, supongo que cosas de los sueños, me veía avanzando por la habitación hacia él. Dio un silbido de admiración que me puso aún más nerviosa (si eso era posible). Destapó el otro lado de la cama invitándome a introducirme. ¡Socorro! ¡Aiuto! ¡Help me! ¡Au Secours! ¡Helfen! ¿Por qué nadie me ayudaba? ¿Por qué no se tiene control sobre lo que se hace en los sueños? Esto ya era pasarse, no me podía meter en ese lecho nupcial, no podía dejar que mi padre me follara… ...