1. Ciclo de la vida


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... las seis de la mañana (lo ponía el reloj de la mesilla) me desperté rara e incómoda, algo me pasaba, alguien intentaba acceder a mi coñito otra vez. Intenté revolverme, decir que me dejara en paz, mi hermana debía de estar de calentura porque quería meterme uno de sus famosos consoladores. ¡Todavía estaba hecha polvo! ¡Joder qué sueño! No sólo lo recordaba sino que me había dejado reventadita de verdad. -Tere, para, ahora no… ¡Joder tía, que pares! ¡Coño, que me dejes ya! – Solté muerta de sueño. -Hola preciosa. Anoche papá, ahora Tere… Eres una caja de sorpresas. ¿En que estabas soñando? -AAAAHHHHHHH No salté de la cama porque una polla enorme se abría paso en mi coño por detrás y me sujetaban fuerte de las tetas. -¡Joder Lily! ¡Sí que estás sensible…! ¡Para no estarlo! No había gritado por un orgasmo sino porque seguía ahí, en el puto sueño, con mi padre follándome otra vez… Le costó un ratito conseguir que me excitara, estaba más fría que un témpano de hielo, por el alucine y por el agotamiento, me había dejado hecha puré durante la noche. Ya no sabía cuánto podía durar el sueño, no sabía cuánto iba a durar el polvo… Era casi una violación… Tenía que decirle que no podía seguir con esto, que se estaba follando a su hija… -¡No pares ahora, sigue, no pares! – Le dije a las puertas de otro orgasmo. ¿Cómo lo había hecho? Estaba pensando en mandarle a tomar por saco cuando ya me tenía deshechita del todo, corriéndome como una burra. -AAAAAHHHHH, POR DIOOOOSSSS… -No pensaba ...
    ... parar, mi vida, no tengo ninguna intención. – Contestó. Siguió metiendo y sacando, me hizo llegar un par de veces más, me puso boca arriba y me volvió a comer todo el coño, me metió los dedos produciéndome otro orgasmo vaginal, de esos bestiales, casi a la vez que el clitoriano… No paraba de correrme ¿Cómo aguantaba? No sé, estaba al borde del puto desmayo. Cuando, después de llegar a lo bestia (no sé como lo hacía, pero conseguía que me corriera sin parar) se vació en mi interior, casi ni me di cuenta. Creo que estaba más cerca del más allá que del más acá. Hacia las diez de la mañana, derrengada y muerta de sueño, me dieron un beso en los labios para despertarme. Abrí sólo un ojo… -AAHHHHH -Caray, hija. Si cada vez que te despiertas sueltas ese grito, me divorcio. – Me dijo de muy buen humor. Con los ojos como platos (me había espabilado de golpe) miraba a mi padre, o mi marido, o el gran semental o lo que fuera. Seguía ahí, no me despertaba, seguía metida en el sueño de los cojones. Iba de sorpresa en sorpresa. -A las doce tenemos que dejar la habitación, cariño. ¿Qué te parece una última vez? Hay que amortizar la noche de bodas. – Me dijo con una sonrisa de oreja a oreja mientras me acariciaba las tetas. -¿Eh? – Pregunté perpleja. -Mira que eres remolona – Siguió, dándome un beso. Entre las diez y las once me volvió a llevar al séptimo cielo, hizo que me corriera tantas veces que fui incapaz de contarlas, hubo momentos en los que estuve más ausente que presente. Supongo que ...
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