-
Ciclo de la vida
Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues
... poco, era mi padre, no podía pensar eso de él. Además, anoche me había castigado el muy cabrón. Besos, saludos… Un follón de la leche mientras “mi madre” metía prisa a todo el mundo para que entrara, parecía un sargento. Cuando desaparecieron todos en el interior del templo, mi “padre” me cogió del brazo llevándome a mí, con mi vestidito, el velo tapándome la cara (menos mal) y un ramito de capullos de rosas blancas en las manos, por el pasillo central. Marcha nupcial (qué fina), mi padre (futuro marido si nada lo impedía o me despertaba ya) delante de mí agarrado del brazo de mi abuela paterna, yo detrás con mi “padre” en plan desfile… Hasta quedar delante del altar, en dos sillones rojos con dos reclinatorios. ¡Joder, este sueño/pesadilla era súper real! Me tuve que tragar toda una misa, yo flipaba. Después de un sermón en que casi me duermo, hacia la mitad de la misma, empezó la boda en sí. Me preguntaron si quería a Luis como mi legítimo, etc. etc. Iba a decir que “una mierda” cuando, no sé cómo, otras palabras salieron de mi boca. -Sí quiero. -¿Yo había dicho eso? ¡Que no, joder, que no! Debía de ser porque era un sueño, que si no… Lo mismo a mi padre y el mismo -Sí quiero. Luego los anillos (¿en prueba de amor y fidelidad? ¡Lo llevas claro!), las arras (ni puñetera idea de lo que eran las arras)… Y entonces… “Os declaro Marido y Mujer” ¡Me levantó el velo de la cara y me besó en los labios! ¡Joder, mi padre me había besado en los labios! La Comunión… En fin, toda la ...
... parafernalia. Yo iba flotando, iba a decir que como en un sueño. Evidente. Luego, ir a la sacristía a firmar el acta matrimonial. Me llevé un susto de los que acojonan (más todavía) cuando, después de estampar mi firma, el apellido era el de mi madre, no el mío. Juraría haber escrito bien… ¡Claro, el puto sueño otra vez! ¡Que por cierto, ya estaba durando! Al salir, lluvia de arroz, muchos ¡Vivan los novios! Y chorradas por el estilo. Meternos en el Mercedes e ir a un hotelazo de lujo donde nos esperaba un coctel previo a la comida. Como era un sueño, me metí tres lingotazos de gin-tonic para pasar el susto. ¡Qué puta pesadilla! Y para ser una pesadilla, los copazos me pegaron lo suyo ¿Pues no me estaba mareando? Mi “marido” me llevaba de un sitio a otro saludando a un montón de peña que no me sonaba de nada. Bueno… Algunos se daban un aire. Iba bebiéndome gin-tonics cada vez que aparecía un camarero con la bandeja llena de copas, me iba a coger una mierda de espanto. Hubo un momento en que casi no me tenía en pie y me reía de todo por cualquier chorrada, mi “padre” se estaba mosqueando, por no hablar de la sargento. Mi “marido”, muy cariñoso él, intentó que dejara la copa y acompañara a mi “hermana” al baño. Casi me llevaron a rastras. Menos mal que dentro no había nadie… -Tía Inés, esto no está pasando, yo no tenía que estar aquí, estaba en la cama, estaba castigada por no ir al aniversario de mamá y no sé cómo he aparecido aquí. No sé por qué los abuelos son mis padres, ni mi ...