1. Ciclo de la vida


    Fecha: 13/07/2021, Categorías: Incesto Autor: Anónimo, Fuente: SexoSinTabues

    ... padre mi marido, ni nada… ¡Quiero despertar! ¡Quiero volver a mi casa! – Solté estallando en lágrimas, escondiendo la cara entre las manos. -Joder Lidia, y perdón por el taco. Tienes una borrachera de espanto. ¿Te das cuenta de las bobadas que dices? ¡Te vas a caer redonda y vas a dar el numerito! -Je, je, je… - Me salió, dejando de llorar. -¡Espabila! ¡Es tu boda! No lo fastidies Lidia, no después de lo que me hiciste con Luis. -Je, je, je… ¿Con Luis? Je, je, je… -¡No te aguanto borracha! ¿Te vas con un chico y encima te ríes? ¡Es para partirte la cara! ¡Hostias! ¡Mi madre le había quitado el novio a mi tía! ¡Qué pasada! ¡Qué zorrón! ¡Qué bueno! Pero esto no cuadraba. ¿Te vas con un chico? ¿Y con quién quería que me fuera? Ciertas sospechas nacieron en mi obnubilada mente… Me agarré como pude a mi tía, la veía doble. Para comprobar lo que le había dicho de mamá (y porque me apetecía), le di un beso en toda la boca… ¡Ahí va, cómo colabora! ¡Joder qué morreo! Me metió la lengua hasta la tráquea, me la pasó por los dientes, los labios… Los mordió suavemente, le respondí no tan suave… ¡Así que era eso! ¡Joder, qué puta! ¿No estaba besando a su hermana el día de su boda? ¿Estaba quedada conmigo? Y ahora me estaba sobando las tetas ¡Me iba a arrugar el vestido! Se separó de mí con lágrimas en los ojos. -No quiero que te vayas Lily, no quiero. ¿Qué voy a hacer sin ti? ¡Qué flipada! ¿De qué iba? Desde luego, los sueños son mazo raros. Se lavó la cara en uno de los lavabos y se ...
    ... retocó el maquillaje, me metió en un wáter, me ayudó a meterme los dedos en la garganta y me sostuvo mientras echaba los gin-tonics. Al cabo de un ratito, habiendo vomitado hasta el café del desayuno, me sacó de allí ayudándome a lavarme bien, a enjuagarme la boca, a colocarme bien el vestido, a corregir el rímel, la sombra de ojos y el colorete… Volvió a besarme, a pintarme los labios y volvimos al convite. Estaba pálida pero recuperada, me encontraba algo mejor. Mejor del mareo, porque la pesadilla continuaba y no tenía ninguna pinta de terminar. Me acababa de casar con mi padre, me había morreado con mi tía que parecía enamorada de mí. Si no despertaba pronto, me iban a poner una camisa de fuerza. Total, comida típica de bodas, los novios recorriendo las mesas saludando y agradeciendo a todo el mundo el haber venido (yo sin enterarme de nada), no comiendo nada y con un hambre que me moría. Menos mal que tuvimos un rato (pequeñito) para sentarnos, papear una carne en salsa que estaba de puta madre, hasta que trajeron una tarta de pisos y una espadita para que cortáramos un trozo mi “marido” y yo, inmortalizando el evento (¡Dios, qué cursilada!) Terminamos a las tantas, estaba muerta, me dolían los pies por los zapatos nuevos, la cara de tanta sonrisa… En fin, para qué contar. En el mismo hotel había una discoteca y allí fue todo el mundo, nosotros incluidos ¿No íbamos a cenar? ¡Sería un sueño, pero me rugían las tripas! Me hicieron bailar un vals con mi “marido”, otro con mi ...
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